Imagen  ©  Lisa McCue del cuento "La Hora de dormir de Elita" de Dick McCue

La Galaxia Gutemberg y los Niños


Los libros impresos existen desde el siglo XV. En épocas anteriores se manejaban manuscritos y su uso estaba restringido a los pocos que tenían acceso a las bibliotecas.

Por otra parte, el 99% de la población era analfabeta, e incluso personas que han pasado a la posteridad como impulsoras de la cultura como lo fue Carlomagno, no sabían leer ni escribir, aunque sí comprendían la importancia de estos conocimientos.

No es esta la situación actual. Cada vez existen más libros y más completos en el mercado, mejor ilustrados y en suma más atractivos, pero en la práctica, muchas personas pasan por la vida sin haber leído jamas uno, en el sentido formal, aunque los hayan tenido entre las manos, no han sentido esa necesidad ni experimentado ese placer.

Toda la vida hemos tenido libros a la vista, pero para muchos sólo están identificados con el periodo de su vida escolar y aquellos horribles manuales en los que uno debía aprender lo que el maestro mandaba. Sin embargo, para algunos, primero descubrieron un mundo maravilloso de fantasía y aventuras y, con el transcurrir de los años, un elemento en el que se puede encontrar orientación y conocimiento sobre todas las materias, placer para el espíritu, compañía y evasión, y no solo los leen, sino que los releen encontrando cada vez mayor placer.

Pero los métodos pedagógicos han cambiado y en el momento actual no se considera adecuado el aprendizaje precoz de leer y escribir, se considera más adecuado el potenciar habilidades y descubrir la mayor parte de las cosas de una manera natural, para que el niño madure lo suficiente y estas actividades sean adecuadas.

Como ya no existe entonces en este primer periodo de enseñanza del niño el libro de texto: el "Catón" en el que se aprendía el abecedario y la unión silábica, es necesario introducir este elemento material en la vida de nuestros hijos, como un factor de enriquecimiento y placer para su vida.

Los padres, con preferencia, y las personas que están al cargo de los niños en el hogar deben encargarse de ello. No quiero decir que sea determinante, pero si un niño ve a sus padres leer libros, incorporará esta imagen como normal en las actividades vitales; para ello no solo hay que mostrar, es necesario implicar, lo que conlleva empezar pronto, quizás alrededor de los ocho meses puede mostrarse a un niño imágenes de un libro, por ejemplo con animales, de los que nosotros imitaremos los sonidos para tener un elemento de identificación. Este sistema hará que el niño conozca el soporte, o sea el libro, y, al mismo tiempo, adquiera otros conocimientos.

A partir del año, un buen sistema es que cuando se acueste al niño, se le cuente una historia y se le enseñe ilustraciones de un libro y luego se le deje éste para que lo "lea" solo. Actualmente existen libros para bebés, en cartón duro o plastificados, que resisten bastante bien el uso desmañado de los niños.

Existen muchos libros de imágenes y algunos tienen incorporados sonidos o efectos sencillos, pero que siempre sorprenden y gustan.

El camino de la lectura necesita ayuda en este primer periodo, pero compensa, es una forma de comunicarnos con nuestro hijo, de transmitirle un hábito que le será útil y placentero, y que, incluso, para nosotros será estupendo porque un niño que lee es mucho más fácil de educar y entretener, los libros siempre sirven, no son objetos de usar y tirar.

Una vez que el libro y su uso es una cosa natural para el niño y durante el periodo en el que todavía no lee, será importante que le impliquemos en la historia que narremos, por ejemplo, podría ser la historia de Ana, que es una niña... y, aquí, la describimos en sus rasgos generales como es nuestra hija: rubia, con los ojos azules, etc. (si es niño, hacemos lo mismo), esta "identificación" suele tener buena aceptación y aumenta el interés del niño en la historia, luego contamos, que los papas de ese niño o niña, tienen una granja con animales e iniciamos un paseo para darles de comer, así le implicamos para que cuando nombremos el animal él imite su sonido, lo cual tendrá varios efectos, la captación de la significación de las palabras, el mantener su atención para intervenir en el momento adecuado y desarrollar su imaginación captando mejor la escena que se le describe.

El libro será una ayuda eficaz en el periodo escolar y ayudará ante el fracaso y, aunque existan otros medios de comunicación e información, es algo esencialmente precioso en la vida de los humanos.

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