La
calle es un lugar lleno de peligros para todos, pero más todavía
para los niños que tienen menos experiencia para sortearlos,
y aún siendo esta razón cierta, no puede ser suficiente
para impedirles que circulen por ella.
- Es
necesario explicarles las dificultades y enseñarles a protegerse
para que poco a poco sean autónomos.
Cuando
nosotros les acompañemos hemos de irles enseñando
las reglas por las que se rige el comportamiento del peatón:
- 1.-
Hay que cruzar sólo por el paso de peatones
- 2.-
Sólo cuando la luz esté verde
- 3.-
Hay que fijarse también que los coches hayan parado (algunos
conductores no respetan los semáforos)
- 4.-
Caminar siempre por la acera, retirados del borde.
- Es
necesario insistir en que hay que estar siempre vigilantes y que aunque
la distancia sea corta y cerca nuestra casa, el peligro existe igualmente
y no deben bajar la guardia.
- Hay
que explicar pacientemente y repetirles de vez en cuando el porqué
de las instrucciones, como se pueden solucionar pequeños problemas
cuando un coche estacionado oculta la visión o existe un cruce
de calles cerca, o bien lo que puede ser un peligro si los coches
que vienen en dirección contraria apuran los semáforos.
- También
es necesario prevenirles acerca de aquellas personas, tanto adultos
como niños, que puedan molestarlos, explicándoles que
no deben detenerse ni ir con ellos a ninguna parte y que deben pedir
auxilio sin dudarlo si fuera necesario.
- De
todas formas, aunque pasemos un rato angustiados, es necesario darles
poco a poco autonomía, a partir de los 7-8 años, pueden
ir a por el periódico o el pan si no tienen que cruzar o es
un cruce con semáforo, pero no siempre, sólo como una
excepción porque así tendrán más cuidado
que si fuera una rutina. Alrededor de los 10 años pueden ir
al colegio si está en el barrio o a la parada del autobús,
deben salir con tiempo suficiente para no tener que correr y poder
tener menos cuidado y en cuanto a la vuelta, fijar un periodo de tiempo,
20 minutos por ejemplo, desde que terminan las clases o les deja el
autobús, para que también tengan tiempo de entretenerse
con sus compañeros.
Es necesario informarlos, sin dramatizar sobre ladrones, pervertidos
y "camellos", ellos se van así convirtiendo en personas responsables
y en ciudadanos prudentes aunque nosotros estemos con el corazón
en vilo hasta que les veamos entrar por la puerta de casa.
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