¿NOS COMUNICAMOS CON NUESTRA PAREJA?

 

 

Hasta no hace mucho tiempo éste era un tema intocable. Los hombres tenían su propia personalidad y valores y la mujer no era más que un ser "semejante", que no igual, cuya misión en la vida era alegrar la existencia y resolver los problemas domésticos del varón. Ya hacia tiempo que las mujeres no estaban conformes con el papel que la sociedad les había asignado pero su insuficiente preparación intelectual y técnica, las tenía relegadas al rol tradicional de ama de casa y madre. Actualmente, la incorporación de la mujer al trabajo y la ruptura del modelo tradicional familiar, con la creación de familias monoparentales y nuevas parejas, han dado un giro total a las relaciones entre hombres y mujeres.

Los hombres ayudan en casa, aunque aún se está muy lejos de que asuman su completa responsabilidad. Dan de merendar a los niños, recogen la mesa, guisan y hasta planchan, pero no hablan de sí mismos, ni de sus relaciones sentimentales. Con frecuencia las mujeres se lamentan de lo poco que ellos expresan sus sentimientos, la causa es de la educación recibida; expresar ternura se ha considerado una debilidad y además, algo propio del sexo femenino. Ellos actúan en vez de hablar: arreglan una cañería rota, se presentan con una docena de rosas y hasta son capaces de acompañar a su pareja a la odiada actividad de "ir de compras", todo antes que decir demasiadas palabras cariñosas. Y es que a los niños desde pequeños se les ha educado para no quejarse, no llorar, no pedir ayuda, valerse por sí mismos, soportar las adversidades y endurecerse.

El hombre es especialmente susceptible en varios asuntos que podrían poner en tela de juicio su valía y talento. Así pasa con el sexo, el siempre se considera un buen amante, pero cualquier expresión o confidencia hecha por su compañera, puede hundirlo en la miseria. Por eso evita el tema. Nada de hablar del sexo, ni de cama. Nada. Rápidamente el se sentiría cuestionado en su virilidad, asunto que él no desea analizar en absoluto. Su valor financiero también es una cuestión delicada que se remonta a la prehistoria. Reprochar a un hombre que sus ingresos no son suficientes es considerado por él como un atentado a su integridad. Otro sentimiento masculino es la culpabilidad que actúa de forma subterránea y no manifiesta. Así no es raro que evite hablar de temas como la exagerada longitud de sus jornadas laborales, la frecuencia de los viajes de negocios, las grandes sumas de dinero gastadas en el coche, su afición desmesurada a algunos programas de la tele. Él teme que tarde o temprano, la conversación se convierta en reproche, y muchas veces tiene razón. Por eso prefiere el silencio e intenta compensar a su pareja, procurando ser amable, ingenioso o útil. Pero a muchas mujeres eso no les basta.

El problema podría sintetizarse, diciendo que los hombres y mujeres utilizan un código distinto en relación con su mundo interior. El hombre se conforma con que le dejen en paz, la mujer exige que le hablen en su propio idioma. Muchas mujeres creen que si el hombre no expresa sus sentimientos amorosos es porque estos ya no existen, pero eso no es del todo cierto. La mayoría de los hombres, una vez transcurrida la etapa de cortejo y seducción, no creen necesario decir lo que sienten, dan por hecho que ya se sabe, mientras que ellas esperan esas palabras íntimas que las hagan sentirse cerca de su compañero.

Sólo la adaptación mutua conduce a la solución, el hombre debe aprender a comunicarse y la mujer a esperar el momento adecuado para tratar los asuntos. Las demandas agobiantes lanzan al hombre al más absoluto silencio y ninguno de ellos se sentiría capaz de responder con serenidad, en medio del griterío de los niños o mientras están comprando en el supermercado. Sobre todo debe existir el respeto mutuo.

Cuando todas las conversaciones acaban en disputa, hay que pensar que algo anda mal, no debe mantenerse esa situación que solo conlleva a la degradación de la relación de la pareja. Resulta importante mantener la calma, escuchar y no dejar al otro con la palabra en la boca... Las peleas no siempre significan que no hay amor, sino simplemente que no se sabe comunicar.

CyberPadres © Babysite, S.L. - 1998/2008