- Después
de un divorcio o de una separación, por la dinámica
de los acontecimientos, los niños ocupan completamente nuestro
corazón y nuestra vida, y a veces, se transforman en un magnífico
pretexto para que evitemos volver a coger el gusto al amor y a la
felicidad.
-
- Sin
embargo, en determinadas ocasiones podemos encontrar otra persona
que nos haga pensar en la posibilidad de normalizar nuestra vida compartiéndola
con ella y nuestros hijos. Naturalmente es necesario que se lo digáis
a estos. Sus reacciones podrán ser muy variadas, dependiendo
de la edad, del sexo y/o de la personalidad, pero hay algunas normas
que pueden ser de utilidad y son las que voy a exponer a continuación:
- Cuando
anunciéis a los niños que habéis encontrado
a alguien que compartirá vuestra vida, explicadles que
ellos no perderán nada de vuestro amor y que la nueva situación
no os impedirá ocuparos de ellos.
- Dejad
bien claro que su papá/mamá será siempre
su papá/mamá y que nadie lo reemplazara.
- No
los presionéis para que admitan de buen grado a vuestro
nuevo/a compañero/a y permitidles su derecho a demostrar
su enemistad.
- Es
inútil querer forzar el cambio de situación probando
a "comprarles" con regalos, es más practico demostrar interés
por ellos y por sus actividades.
- Permitid
que vuestro/a compañero/a ejerza una actividad educativa
en la vida cotidiana... pero las decisiones importantes serán
tomadas por el padre y la madre.
- No
preguntéis a vuestros hijos sobre la vida íntima
de vuestro/a "ex" y por supuesto, no lo desvaloricéis ante
sus ojos.
- Si
el hijo de vuestro/a compañero/a pasa el fin de semana
con vosotros, procurad que tenga una habitación propia,
y si esto no es posible, un rincón personal que le pertenezca.
- Es
necesario de todas maneras una gran dosis de paciencia y buena voluntad
para que la nueva situación funcione, pero no es imposible,
sobre todo cuando los hijos se aseguren que siguen teniendo vuestro
cariño y el hogar funciona normalmente ya que, en la mayor
parte de los casos, a ellos les gusta tener una familia normal.
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