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Educación Emotiva
por el consultor pedagógico del Colegio Balder, Isauro Blanco


El concepto de educación integral se refiere a que todas las dimensiones de la vida humana deben ser atendidas en forma equitativa para formar personalidades equilibradas y, finalmente, felices.

Las tendencias humanas son caóticas en su origen y requieren de la intervención social (educación) para alcanzar su plenitud y su cauce. Todas las especies, excepto la humana, nacen ya terminadas y, por esa razón, su comportamiento está fijado y determinado por el instinto determinado por el instinto. El niño y adolescente, en especial, están en el proceso más intenso de convertirse en seres humanos íntegros, pues se inician como proyectos que se realizan a lo largo de toda la vida.

La educación de las emociones es una de las asignaturas más complejas para el mundo adulto por la falta de metodologías adecuadas y por las falacias que envuelven a la dimensión emocional. La mayoría de los desajustes en la salud tienen raíces profundas en desequilibrios emocionales, que contaminan el presente de muchas personas, encerrándolas en la cárcel del miedo, los celos, el estrés, el fanatismo y demás secuelas del desajuste. En este artículo proporcionaremos algunas herramientas para educar en los niños y adolescentes el área de las emociones.

Naturaleza de las emociones:

Todas las emociones son, esencialmente, impulsos para la acción y planes instantáneos para dirigir la vida; se combinan con el funcionamiento intelectual para tomar decisiones o actuar. Sin embargo, las emociones tienen mayor rapidez para intervenir que el pensamiento, sobre todo en la niñez y en la adolescencia.

Gran parte de los problemas que enfrentamos se origina por la naturaleza impulsiva de las emociones que toman el control de nuestra vida; por esta razón es tan importante educar la vida emocional.

El mundo emotivo es complejo porque las emociones se mezclan, se enmascaran, se “racionalizan” y, por lo tanto, a veces es difícil diagnosticar y atender los desajustes. No existen emociones “negativas o positivas” sino auténticas o no auténticas: las primeras responden a estímulos reales en forma proporcional; las segundas responden a estímulos del pasado o del futuro (por lo tanto irreales) o lo hacen de manera desproporcionada (de más o menos respuesta). Normalmente, las emociones no auténticas son las que desgastan la energía, la dispersan y se autoalimentan.

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Analicemos primeramente las emociones que inciden con mayor frecuencia en la vida y que requieren de nuestra intervención educativa:

- La ira es una emoción diseñada para la supervivencia básica, pues nos ayuda a enfrentar peligros o amenazas reales; sin embargo la mente humana con mucha frecuencia crea estímulos artificiales (originados en el pasado o magnificados) a los que ataca en la vida real, generando un desajuste en la respuesta; aporta más flujo sanguíneo a las manos para aferrar un arma o para golpear con el puño a un posible enemigo; el incremento en los latidos del corazón y la mayor aportación de hormonas (como la adrenalina) generan energía para una acción vigorosa.

Cuando la ira se convierte en sentimiento estereotipado, desgasta las reservas de energía y se activa de manera difusa generando problemas de salud. La Escuela de Medicina de Yale encontró resultados equivalentes en 929 personas que habían tenido infartos y que fueron seguidos durante 10 años. Los individuos más propensos a los arrebatos de ira tenían tres veces más posibilidad de mayores problemas cardiovasculares que los que eran más ecuánimes. Si, además tenían niveles altos de colesterol, el riesgo era de cinco veces más alto.

- El miedo funciona como reacción opuesta a la ira: inhibe la respuesta ante el peligro por considerarlo superior a los recursos disponibles. La ira propicia el ataque; el miedo, la huída. En su reacción biológica aporta más sangre a los músculos largos de todo el cuerpo para facilitar la huída de un peligro; los circuitos en los centros emocionales del cerebro activan un flujo de hormonas que propician en el cuerpo el estado de alerta y de atención sobre el factor de amenaza.

Al igual que todas las emociones, la mente puede generar estímulos artificiales de temor aunque la respuesta es igual a la que damos ante estímulos reales. Los miedos artificiales son aprendidos a partir de experiencias reales; ante cualquier evento doloroso los sistemas de creencias suelen generar interpretaciones de los hechos para convertirlos en positivos o negativos. Una vez que la mente asume una experiencia como negativa, ya está el miedo instalado y se refuerza a sí mismo en un círculo vicioso.

Al igual que todos los sentimientos estereotipados, el miedo repetitivo mina la salud, sobre todo en los órganos o sistemas más vulnerables al temor: el sistema inmunológico es quizá el foco primero del miedo con todas las secuelas de malestar, pues responde de manera exagerada ante situaciones de riesgo real o artificial: fragilidad ante virus o bacterias, problemas respiratorios o intestinales, dolores musculares recurrentes. Las molestias en columna vertebral siguen en la línea de ataque por el miedo: contracturas frecuentes, alteraciones en el sueño ocasionadas por problemas disfunciones en esa zona crítica.

Jerome Kagan de la Universidad de Harvard sugiere que las personas propensas al miedo, tienen un funcionamiento neuroquímico fácilmente excitable que los hace evitar las situaciones desconocidas y sufrir de mayores niveles de ansiedad; los niveles altos de noripinefrina activan a la amígdala y crean mayor excitabilidad. El silencio es uno de los barómetros de la timidez en los niños y puede acompañar a las personas por el resto de sus vidas.

El mismo autor ha estudiado la génesis ambiental del miedo y ha encontrado diferencias educativas: las madres sobre-protectoras suelen consolar inmediatamente a sus hijos de seis meses cuando éstos experimentan frustraciones normales; otras preferían que sus hijos aprendieran a manejar esos momentos de frustración. Obviamente las madres sobre-protectoras mantenían más tiempo en brazos a sus hijos cuando estaban ansiosos que cuando estaban tranquilos. Otra diferencia radicaba en el año de edad de los niños: las madres sobreprotectoras eran más blandas e indirectas para establecer límites protectores (disciplina); las otras madres, por contraste, eran empáticas, establecían claramente los límites, daban órdenes directas e insistían en la obediencia.

La conclusión de Jerome Kagan es que las madres sobre-protectoras exacerban la incertidumbre de los niños y producen un efecto contrario al deseado, pues quitan la posibilidad de aprender a calmarse a sí mismos frente a situaciones desconocidas y a lograr mayor control de los elementos temerosos. A nivel neurológico, significa que sus circuitos pre-frontales pierden la oportunidad de aprender respuestas alternas para enfrentar el miedo y su tendencia a la ansiedad se robustece por la repetición.

-   La tristeza se define como dolor por un bien perdido; favorece el ajuste ante una pérdida significativa y aporta un poco de energía y entusiasmo para continuar con las actividades de la vida diaria. Una vez que cumple con su objetivo protector, el ser humano experimenta resiliencia (cicatrización emocional). Si no hace su función, la tristeza se convierte en sentimiento estereotipado por el que logra atención y lástima. En estos casos, las enfermedades recurrentes se concentran en el sistema respiratorio, sobre todo, el asma; cuando el sistema respiratorio es afectado, el nivel de energía se reduce considerablemente y genera depresión, que es la cara más conocida de la tristeza continuada. Una vez que la energía disminuye en el flujo diario es muy probable que el sistema inmunológico pierda su potencia y exponga al organismo a cualquier enfermedad. El efecto de la depresión es diferente, pues, aunque además de que hace a las personas más susceptibles a las enfermedades, también impide la recuperación

Píldoras educativas médicas de 122 hombres que habían padecido un infarto, habían muerto 21 de los 25 más pesimistas 8 años después; en cambio, sólo habían muerto 6 de los 25 sujetos más optimistas. La esperanza, pues, tiene efectos curativos naturales.

Los problemas de relaciones en la gente joven son los principales activantes de la depresión. El abandono de la escuela es un riesgo especialmente alto para los niños que experimentan rechazo social. Por ejemplo, el 25% de los niños que eran impopulares en la primaria, abandonaron los estudios antes de terminar el bachillerato, comparado con el 8% general. No es difícil imaginar el porqué: 30 horas de convivencia en un lugar en el que se recibe constantemente antipatía.

- La felicidad incrementa la actividad neurológica e inhibe los sentimientos negativos; ofrece un descanso al cuerpo, así como prontitud y entusiasmo para enfrentar los retos.

Soñar con los ojos abiertos, asombrarse porque las cosas son como son, significa ceñirse y acoger lo mejor de la vida. Permanecer curiosos. La capacidad de felicidad radica en esta curiosidad, que para Aristóteles era la disposición filosófica por excelencia.

Es necesario aprender a mirar las cosas por lo que mejor se acerca a nuestras expectativas y considerarlas como regalos inesperados. Saber contemplarlas significa liberarse y cultivar la propia libertad. La filosofía no cambia en nada las cosas que aclara: modifica solamente, y ya es mucho, la forma de captarlas; por esto mismo, cambia el modo de evaluarlas. La experiencia vivida, en ciertas ocasiones permite anticipar este cambio. Los estoicos hacen de esta distinción el principio de sabiduría, exhortando al hombre a concentrarse en lo que está realmente bajo su poder. El amor estimula el sistema parasimpático y genera la respuesta de relajación: calma, contento y actitud de cooperación. La tecnología que faculta a los padres para trabajar a distancia y que organiza unos vínculos breves y variados suprime las relaciones de persona a persona y ya no permite que los adultos impriman su huella en la memoria de los niños. Estos bebés gigantes, bien atendidos desde el punto de vista social y material, se comportan como seres encantadores, ávidos, pasivos y medrosos, y compaginan la dicha del biberón con la furia de la frustración. Esta situación es diferente de la que se produce en un sistema de vínculos múltiples, en el que los lazos, de duración suficiente, se impregnan en la memoria de los niños. En una situación de prisión afectiva no hay más que un vínculo permanente, y éste adormece al niño y le aísla del mundo.

John Bowlby ha sido uno de los primeros en intentar comprender el problema de los niños que son “el centro del mundo” y que desarrollan carencias afectivas y llegan a la edad del emparejamiento con una actitud de sumisión al otro. Gracias a su sumisión, siempre hay alguien junto a ellos. En su teoría de los niños mimados, Freud hablaba de los “padres neurópatas” que, como es sabido, son propensos a prodigar una ternura desmesurada que despierta con sus caricias las tendencias del niño a la neurosis. No se trata por tanto de un exceso de afecto parental, sino del aprendizaje no consciente de una angustia de pérdida; produce bebés gigantes de narcisismo hiperatrofiado.

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Educación emotiva

1. Considerar la emoción como una señal intra-sistémica que evidencia los problemas ante el logro de metas importantes.

2. Considerar las emociones como un instrumento útil, fundamental y normal.

3. Discriminar las diferentes emociones en términos de tipología e intensidad y de las diferentes situaciones que las desencadenan.

4. Bloquear los mecanismos de defensa automáticos que tienen a reducir o evitar el ansia y no a resolver la verdadera situación problemática.

5. Individualizar las interpretaciones cognitivas que están en los orígenes de las emociones, frecuentemente de naturaleza ego-distónica (interpretaciones que afectan el valor personal, promueven las emociones negativas, como el miedo, el ansia, la vergüenza o el sentido de culpa).

6. Valoración de la adecuación de tales interpretaciones en términos de realidad y que siempre confirmen la validez esencial de la persona.

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Reestructuración de los procesos de Atribución y Autoeficacia.

Según Bandura (1997) las convicciones que cada uno elabora acerca de la propia eficacia constituyen el punto esencial del autoconocimiento y se construyen mediante cuatro fuentes de información:

1. Experiencias en primera persona de maestría: el éxito consolida la propia eficacia, mientras el fracaso la debilita. Tal autoeficacia se confirma por la superación de obstáculos mediante un esfuerzo perseverante y continuo.
Esta actitud se desarrolla con dos dimensiones que se mezclan: capacidad (causa interna inestable); dificultad del reto (causa externa estable); esfuerzo (causa interna inestable); fortuna (causa externa inestable).

2. Experiencias vicarias mediante la transmisión de competencias y la confrontación con parámetros ajenos. Los modelos de eficacia ajena sirven como referencias para las propias acciones.

3. La persuasión verbal y otras experiencias sociales: el apoyo proporcionado por personas significativas se traduce en confianza en las propias capacidades.

4. Estados afectivos y fisiológicos para juzgar los propios puntos de fortaleza y debilidad. En general las personas leen la propia activación fisiológica y/o emotiva en determinadas situaciones estresantes o problemáticas como signo de debilidad, vulnerabilidad o disfunción.

Los dominios de la inteligencia emocional son:

1. La consciencia de las propias emociones: las personas que tienen mayor certeza acerca de sus emociones, son mejores pilotos de sus vidas y tienen mayor seguridad en sus decisiones.

2. Manejo de las emociones: es notable la rapidez en la recuperación emocional después de problemas o tensiones en las personas que tienen este rasgo.

3. Automotivación: el autocontrol emocional (posponer la gratificación y frenar la impulsividad) es el fundamento de cualquier tipo de logro.

4. Comprensión de las emociones ajenas: la empatía es una característica esencial para todas las personas que trabajan con personas.

5. Establecimiento de relaciones interpersonales: estas habilidades condicionan el liderazgo familiar, la formación de equipos sinergéticos entre los padres y entre la familia y la escuela y la efectividad interpersonal.

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Frases célebres sobre la educación emotiva
De lo que tengo miedo es de tu miedo. W.Shakespeare
El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Tito Livio
La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de
su vida. Peter Ustinov
Dime amigo: ¿la vida es triste o soy triste yo? Amado Nervo
Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias. Cervantes
La ira no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos. A. Schopenhauer
El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío. Horace Mann
Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación.
Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado. Epicteto
¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación. A. Dumas
Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. Pitágoras

Píldoras educativas
Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía. John Ruskin
La educación es, tal vez, la forma más sublime de buscar a Dios. G. Mistral
No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores. V.


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