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Serenidad y Salud

Lo más importante en la vida es la salud por encima de todos los demás bienes, ya que sin ella no se puede disfrutar de nada y su carencia amarga todas nuestras perspectivas, pero hay que considerar su posesión desde un punto de vista racional y procurar no perderla por poner nuestra mente en un estado de debilidad tal, que nos impida mantenerla.

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Debemos afirmar nuestro deseo de encontrarnos bien y tener la seguridad de que la enfermedad llega fácilmente a las personas que están mentalmente predispuestas a recibirla.

Una de las claves para conservar la salud es armonizar nuestros deseos y actividades, dentro de un esquema organizado, pero no rígido, que nos permita variar el pensamiento o la acción en función de las circunstancias, sin que estas nos provoquen una ruptura traumática.

El mundo actual sobrecarga nuestra mente con las previsiones de futuro, todo hay que preverlo con una gran antelación: la reserva del lugar donde se celebrará la boda, el colegio donde queremos que reciban enseñanza nuestros hijos y apenas hemos iniciado nuestra andadura de adultos, ya debemos preocuparnos por organizar un plan de pensiones que nos permita sobrevivir en la vejez.

Pero este tipo de preocupaciones ha existido siempre, ya Horacio en su Oda a Taliarco le aconseja:

" Deja de indagar qué ocurrirá mañana,

y cada día que la suerte te conceda, considéralo un regalo."

Es difícil conciliar las palabras de Horacio con las presiones de la vida actual, pero ese debe ser nuestro trabajo primordial, en ello nos va la vida y sin ella, ya nada nos servirá.

Es verdad que en esta tarea de vivir, la mayor parte de las veces nos sentimos solos, el materialismo y el racionalismo actual, nos hacen desconfiar de los demás y enderezar nuestras actividades hacia lo que consideramos nuestros intereses materiales, sacrificando personas y sentimientos en ese camino que nos llevará al triunfo.

Sin embargo en nuestro subconsciente se almacenan los sentimientos de culpabilidad y estos repercuten en nuestro cuerpo produciéndonos enfermedades, que nos van destruyendo, si a ello añadimos sentimientos de infelicidad y o frustración no importa cual sea la causa que los produce, podemos desarrollar enfermedades irreversibles.

Nuestro cuerpo esta hecho para desarrollarse en un medio armónico y amigable, este caldo de cultivo es el que le permite crecer y alcanzar sus metas más elevadas. El cuerpo enferma porque se encuentra solo, porque ha perdido el contacto con sus semejantes, cuando esto sucede tendemos a echar la culpa de nuestro malestar a problemas de alimentación y digestión, pero eso es un error, no estamos enfermos a causa de lo que comemos, sino por los pensamientos que ocupan nuestra mente mientras comemos.

Nuestro estado de ánimo determina nuestra salud. Si estamos tristes, inquietos y depresivos, nuestro cuerpo estará desmadejado y sin energía.

Si no nos gustamos, nos parece que todo lo hacemos mal, nos sentimos culpables de lo que sucede alrededor nuestro y consideramos que la vida no merece la pena ser vivida, podemos generar una úlcera de estómago e incluso un cáncer. De la misma forma el amor correspondido, la generosidad hacia los demás, es una fuente de energía, que nos proporciona una vitalidad extra, que además transmitimos.

Ese es el camino que hemos de encontrar, el del equilibrio entre nuestro espíritu y nuestro cuerpo en primer lugar e intentar transmitir ese equilibrio a los demás para interrumpir el proceso de aislamiento e insolidaridad al que la vida actual nos lleva.