Todos
sus instrumentos eran de piedra o de madera; las armas eran de piedra
tallada o pulimentada; el bumerang y los propulsores, son generalmente
de madera de acacia.
Utilizan adornos como brazaletes, diademas, se cubren la piel con pinturas,
tatuajes y cicatrices.
Tienen
un arte propio que practican desde la prehistoria, con motivos geométricos y espirales,
también animales y representaciones fantásticas, con las
que narran su historia y sus mitos, aunque existen cuevas con estas pinturas,
su soporte preferido es la corteza de eucalipto, en los museos australianos
existen interesantes colecciones de estas representaciones aborígenes.
También
tienen una música propia muy vinculada al canto, la danza y los
simbolismos de sus creencias mágicas. Los instrumentos musicales
australianos son pocos y muy rudimentarios, él mas conocido es
el didjeridu, que es un instrumento
de viento hecho con un gran bastón hueco.
Los
aborígenes australianos son uno de los pueblos más antiguos
y menos evolucionados del mundo. Han sido acosados y diezmados por el
hombre blanco.
Actualmente
el gobierno de Australia ha cambiado
su actitud hacia ellos y lleva una política de plena integración,
pero que sólo un pequeño porcentaje se beneficia de ella
plenamente. Un informe de abril del 2000de la oficina australiana de Estadísticas
halló que los índices de mortalidad entre los aborígenes
era bastante más alto en todos los tramos de edad, debido a las
desventajas socioeconómicas
Los
índices de suicidio, crimen, tabaquismo alcoholismo y muerte en
custodia policial, son significativamente más altos entre los aborígenes.
Se
les han devuelto tierras y lugares emblemáticos como Uluru y existe una política de reconciliación, incluso de pedir
perdón de los desmanes cometidos en épocas anteriores.
Los
aborígenes agrupados en la Comisión de los isleños
del Estrecho de Torres (430.000) presentaron el mes de julio de 2000,
ante el Comité de la ONU de Derechos Humanos una moción
para que Naciones Unidas les ayudase a presionar al gobierno australiano
para que mejore las condiciones de esta comunidad discriminada.
La
actuación de los aborígenes, que representan un 2’1 por
ciento de los 19 millones de habitantes de Australia,
supone un perjuicio para el gobierno que actualmente pretende ofrecer
su mejor imagen. Las relaciones entre los indígenas y el gobierno
conservador de Australia no están en su mejor momento y algunos
lideres aborígenes amenazaron con protestar en los Juegos Olímpicos que se iniciaron el 15
de septiembre de 2000.