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Prevenir el cáncer de piel está en tus manos 

Cómo protegerse del sol

Es necesario saber que una exposición solar moderada y sin quemaduras puede ser beneficiosa para nuestra salud. Según el Dr. Pizarro Redondo, de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional, las claves para una buena protección solar son:

  • Buscar la sombra: cuando se pueda, especialmente en el entorno del mediodía y en las épocas de mayor intensidad lumínica, sobre todo en primavera y verano.
  • Ropa adecuada (condicionada por la época del año y las actividades a realizar): gorros con visera amplia o sombreros de ala ancha, gafas de sol de calidad contrastada que protejan bien frente a la radiación ultravioleta (si no es así son contraproducentes, pues al limitar la luz visible que accede a nuestro ojo se dilata la pupila y entraría aún más luz ultravioleta en nuestro ojo).
  • Cremas solares (protectores solares tópicos). Debemos movernos con índices de protección entre 20 y 50 (aunque depende del tipo de piel, de la época del año, de la latitud en la que nos encontramos y de la hora que es). Hay que tener en cuenta que el índice real alcanzado en nuestra piel suele ser menor que el que marca el envase, porque solemos emplear una cantidad de protector inferior a la necesaria para alcanzar ese nivel de protección.

La aplicación de la crema se debe repetir cada 1-2 horas. Y, evidentemente, en primavera y verano debemos ser más cuidadosos con la protección solar que en otoño e invierno, con la salvedad de que algunas actividades recreativas o deportivas en la montaña, especialmente en la nieve, exigen una protección solar alta porque la nieve refleja mucho los rayos del sol, y amplifica la exposición.

Además, en primavera y verano puede ser conveniente emplear de forma rutinaria una crema facial de protección solar o un maquillaje que incorpore protección solar. Esto nos ayudará a mantener una piel facial con aspecto más juvenil y reducirá el riesgo de cáncer de piel en la cara a largo plazo.

Factores de riesgo del Cáncer de Piel

En sus formas más frecuentes (carcinomas o epiteliomas y melanoma), el riesgo de padecer cáncer de piel depende tanto de factores genéticos y constitucionales como de factores ambientales. Según explica el Dr. Pizarro Redondo, de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional, y miembro de Top Doctors, los factores genéticos y constitucionales condicionan nuestro tipo de piel, nuestro fototipo (mayor o menor facilidad para quemarnos y broncearnos), la manera en que nuestra piel se defiende y repara el daño producida por la luz ultravioleta, el número y tipo de lunares, etc.

Además, según el Dr. Pizarro, las dosis farmacológicas elevadas de algunos antioxidantes aislados no solo no nos ayudan a prevenir la enfermedad, sino que parecen aumentar su incidencia (algunos estudios recientes sugieren que podrían incluso facilitar la formación de metástasis en el melanoma). Así pues, de tomar suplementos con vitaminas y antioxidantes mejor optar por aquellos que contienen dosis bajas de muchos de estos elementos que por alguno con dosis muy altas de algún antioxidante aislado. 

Por otro lado, una dieta rica en frutas y verduras nos aporta dosis adecuadas de vitaminas y antioxidantes, que son beneficiosos para nuestra salud y para nuestra piel. 

Los niños y el sol

Según el Dr. Pizarro, en los dos primeros años no es conveniente "poner a un niño a tomar el sol". Es mejor que estén lo máximo posible a la sombra. Obviamente habrá actividades durante las cuales les dé el sol; entonces debemos aplicarles cremas de protección solar (preferiblemente fotoprotectores tópicos de "tipo físico" que contienen micropartículas metálicas (zinc, titanio) que apenas se absorben, no suelen producir reacciones alérgicas y reflejan bastante bien la luz solar). El inconveniente de estas cremas solares es que son algo más densas y cuesta algo más extenderlas. 

La protección solar intensa tiene un inconveniente: dificulta la síntesis de vitamina D, lo que podría causar en los niños una enfermedad ósea denominada raquitismo por falta de absorción de calcio e inadecuada incorporación del calcio a los huesos. Por eso a los niños muy pequeños se les suele administrar de forma rutinaria y bajo supervisión del pediatra un suplemento de vitamina D. 

En niños mayores y adultos suelen emplearse más las cremas solares con filtros de tipo químico, sobre todo porque son menos densas y se extienden mejor. La zona a aplicar el producto y nuestro tipo de piel pueden condicionar que nos decantemos por productos con diferente presentación (crema, leche, espray, gel, emulsión, aceite, stick, barra labial). 

Conforme pasan los años se hacen más evidentes los eventuales signos de daño por exceso de sol en nuestra piel. Pero no debemos olvidar que en gran medida el riesgo de cáncer de piel en la edad adulta, sobre todo de melanoma, viene condicionada por las quemaduras solares sufridas durante nuestra infancia, adolescencia y primera juventud. Es por ello muy importante la educación en las familias y en los colegios a este respecto. 

Dime qué piel tienes, y te diré que crema solar necesitas   

La mayor o menor claridad de nuestra piel y la mayor o menor facilidad para quemarnos y broncearnos condicionan las medidas a adoptar ante el sol. Además, afirma el Dr. Pizarro, la presencia de muchos lunares y/o de lunares atípicos nos obliga a ser más estrictos con las medidas de protección solar, incluso en personas con piel de tonalidad morena. 

El color de nuestra piel y nuestra respuesta al sol condiciona lo que denominamos "fototipo", que va del 1 al 6 (el 1 corresponde a una piel muy clara que siempre se quema y nunca se broncea y el 6 es la piel negra). En nuestro medio predominan los fototipos 2 (piel clara que se quema fácilmente y se broncea ligeramente), 3 (piel clara que se quema con cierta facilidad, pero logra un bronceado notable posterior) y 4 (piel ligeramente morena que no se suele quemar, aunque puede hacerlo ante exposiciones iniciales intensas y se broncea con facilidad). 

Como es obvio, los fototipos más bajos exigen medidas de protección solar más estrictas, sin olvidar que una exposición solar moderada no es necesariamente perjudicial pero siempre debemos intentar evitar las quemaduras solares y la exposición solar muy prolongada en el tiempo. 

Hay otras características de nuestra piel que pueden condicionar el tipo de protección elegida. Por ejemplo, en pieles acneicas se deben buscar fotoprotectores tópicos con excipientes poco grasos, mejor adaptados a ese tipo de piel. Y en personas con alergia a algunos de los componentes de los fotoprotectores tópicos químicos puede ser necesario optar por los fotoprotectores tópicos de tipo físico, aunque sean algo más densos y se extiendan peor.

Detección del Cáncer de Piel

Existen diferentes tipos de cáncer de piel, y cada uno de ellos tiene unas características particulares. Sin embargo, explica el Dr. Urbà González, dermatólogo en la Clínica GO&FER, todos tienen en común que pueden ser detectados fácilmente gracias a la naturaleza externa de la piel

La aparición de lesiones nuevas en la piel o el cambio en cualquier mancha o lunar pueden ser señales dela aparición de un cáncer. "Los cambios más típicos son el cambio de color, de forma o tamaño", explica el especialista, que añade que también lo son "la aparición de sangrado fácil o molestias, como el picor o el dolor".

Síntomas del Cáncer de Piel

El melanoma es un tumor maligno que se origina en las células que dan color a la piel o melanocitos. Según explica el Dr. Urbà, estas células habitualmentecrecen de forma benigna para formar los típicos lunares. Cuando estas células se vuelven malignas producen el cáncer denominado melanoma. Cuando esto ocurre, el color de los lunares acostumbra a hacerse más oscuro, pueden crecer de tamaño adquiriendo formas más irregulares, sangrar o dar algún tipo de molestia.

A veces, sin embargo, los lunares que se hacen malignos pueden perder color haciéndose más claros.

Cuándo se debe acudir al dermatólogo?

De forma preventiva, es recomendable acudir al dermatólogo al menos una vez para realizar una revisión completa de la piel (aunque no se tenga ningún problema). En esta revisión, explica el Dr. Urbà, el especialista en función de la exploración y los antecedentes puede dar una orientación sobre la necesidad de revisiones más o menos periódicas.

Por otra parte, cada persona debería tener una idea general de su piel para conocer (sin detalles) su aspecto y los lunares que tiene. Esto se conoce como auto-exploración, y permite detectar de forma precoz cualquier cambio. El cambio o la aparición de nuevas alteraciones en la piel son precisamente los signos más importantes que ayudan a detectar el cáncer de piel, y son el motivo principal para consultar con el dermatólogo.

Dr. Pizarro Redondo

DERMATÓLOGO EN MADRID

Experto en:

  • Cáncer de piel
  • Manchas en la piel

Dr. Urbà González

DERMATÓLOGO EN BARCELONA

Experto en:

  •  Acné
  •  Psoriasis
  •  Verrugas
  •  Enfermedades de transmisión sexual (ETS)
  •  Rejuvenecimiento facial
  •  Cáncer de piel
Fuente: TopDoctors - Una selección de los mejores especialistas
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