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A menudo los medios de información exponen
casos de maltrato, explotación y abuso de niños y adolescentes.
Cuando esto sucede en los países considerados desarrollados, solemos
pensar que son casos aislados y poco frecuentes y que las instituciones
oficiales pueden controlar estos desmanes, que suelen darse en sectores
desfavorecidos económicamente y que rozan la marginalidad.
Pero ha llegado el momento de plantearnos seriamente
que estamos dispuestos a hacer, a que prerrogativas o costumbres
renunciaremos para que todos los niños y adolescentes tengan la
oportunidad de vivir dignamente contribuyendo al progreso de su
país y superando, en muchos casos, situaciones límites, como guerras,
epidemias o hambrunas que han diezmado su familia, dejado en ellos
la impronta de la enfermedad y privado de formación intelectual
mínima, lo que les ha llevado a sobrevivir en situaciones infrahumanas.
La inseguridad y la falta de recursos empuja
a un porcentaje importante de la población mundial a le emigración,
naturalmente de jóvenes, que tienen hijos en su nuevo país, con
el que existe una diversidad cultural que no es posible obviar siendo
necesaria una labor de adaptación por parte de los inmigrantes y
otra de aceptación por los autóctonos.
Los padres en ambos casos, deben apoyar por
encima de antiguos prejuicios, esta integración, que será beneficiosa
para el país en los años venideros. Actividades, talleres, excursiones,
todo lo que favorezca este resultado debe intentarse, será interesante
que los niños y jóvenes propongan sus propias ideas al respecto
y se lleven a cabo en la medida de lo posible.
Las fiestas suelen ser un buen medio para confraternizar
y aficionarse a nuevas costumbres y ya no es extraño ver en algunas
representaciones folklóricas, niños de lejanos países alternando
con los de aquí y además encantados.
Pero siendo esta adaptación problemática y
causando a veces problemas de intransigencia que no son nada comparados
con los que las catástrofes naturales o bélicas desencadenan sobre
algunos países, su resolución no es fácil; se necesita la interrelación
de mucha gente, la colaboración económica y la honestidad de los
que se implican, elementos difíciles de coordinar, que implican
una coordinación precisa que ralentiza el proceso y que a pesar
de las muestras de buena voluntad de mucha gente, todavía tiene
muchos fallos.
Un poco de Información
Podríamos decir que la necesidad de sistematizar
la ayuda a la infancia data de 1923 en que se da la primera declaración
sobre los derechos del niño, aunque ésta no fue más que una declaración
de principios impulsada por varias ONG.
La actual Declaración de los Derechos del Niño
data del 20 de noviembre de 1989 y entró en vigor el 2 de septiembre
de 1990.
Diversas asociaciones, entre las que podemos
destacar UNICEF, por su internacionalidad y los programas desarrollados,
han luchado desde esta fecha, para paliar los problemas de las guerras
(minas, niños desarraigados, soldados infantiles) la explotación
infantil, tanto laboral como sexual, la repercusión del Sida y la
pobreza creciente, que despoja de oportunidades a grandes sectores
de la población infantil y adolescente.
Internet permite unir los esfuerzos a favor
de estos objetivos, al permitir compartir ideas y recursos.
Además permite implicar personalidades de distintos
campos: políticos, deportivos, artísticos etc, que pueden reforzar
el movimiento arrastrando con su personalidad a la participación
de más gente en estos objetivos.
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