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Es
indudable que cuando un niño observa una pintura, no podemos
hacer más que intentar guiar correctamente su sentido de
la observación en aspectos generales, pero si los va asimilando
correctamente, le servirán de base para más adelante
y le evitarán confusiones.
Conviene
que lea o que la persona que lo acompaña lo haga: con qué
técnica está realizada la obra, qué
está observando: fresco, dibujo, óleo, acrílico,
pastel, acuarela, collage, etc.
Una
explicación sencilla servirá para reforzar esta información
(por ejemplo: Fresco es una pintura realizada sobre una pared recubierta
con una capa que será la base y que tiene que estar fresca,
o sea, sin secar. Óleo, cuando los pigmentos se disuelven
en aceite, etc.)
Otro
detalle que debe observar es el soporte, es decir sobre qué
material está realizada la pintura: pared, lienzo, madera,
metal, marfil, papel. El soporte muchas veces es determinante en
la obra pictórica.
La
identificación temática, es otro punto importante.
Hasta el siglo XX, todos los pintores pretendían copiar la
realidad, con mayor o menor fortuna, por lo tanto la pintura
era figurativa, aunque las realizaciones pictóricas
a veces se alejasen de la realidad al querer plasmar ideas religiosas,
fantásticas o carecer de la habilidad necesaria, pero desde
que la fotografía y el cine compiten con la pintura en el
campo de la representación, algunos artistas realizan sus
obras con otra intencionalidad y lo que pretenden es transmitir
con su pintura formas, colores, armonías, contrastes o ensamblaje
de distintos materiales (collage), se trata de pintura no figurativa,
que ha adquirido un gran desarrollo y recibe distintos nombres según
sus tendencias.
La
pintura figurativa abarca diversos temas, siendo el religioso, quizás
el más frecuente, hasta el siglo XIX, seguido del palatino,
el paisajístico, los bodegones y a partir del siglo XVI,
las llamadas escenas de género, que son representaciones
de la vida normal de la gente. La razón de esta situación
es sencilla, los pintores hasta hace un siglo trabajaban por encargo
y eran las dignidades eclesiásticas, iglesias y monasterios
sus principales clientes seguidos por el rey y los nobles que encargaban
sus retratos o temas históricos para conmemoraciones y decoración.
Se ha de llegar al nacimiento de la burguesía para que los
temas cotidianos, tengan auge y difusión.
El
color es naturalmente uno de los aspectos más interesantes
en una pintura; a través de ellos el artista nos hace llegar
el espíritu de su obra; jugando con ellos consigue con la
ayuda de otros recursos, reproducir la idea de tridimensionalidad
sobre una superficie bidimensional, según el uso que se haga
de los colores esenciales y complementarios, la pintura será
más o menos agresiva, la utilización de colores cálidos,
como los rojos y verdes, son propios de cuadros en que se resalta
la importancia de los sentidos.
Para
que el espectador comprenda el tema representado, el artista se
esfuerza en colocar todos los elementos según una lógica
que ha ido variando con el tiempo y los estilos, es lo que se llama
Composición, durante muchos años la simetría
y el equilibrio, han sido muy importantes y los elementos del cuadro
han sido distribuidos, como si estuviesen contenidos en una figura
geométrica: círculo, triángulo, pentágono
o elipse; al mismo tiempo la utilización de la perspectiva
y del color ha contribuido a crear la ilusión espacial en
las escenas.
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