Una actividad para saborear la lectura.
Los libros no se comen, pero alimentan. Actividad,
dirigida a niños y niñas de 3 a 11 años,
desarrollada en el Colegio Público "Miguel Servet" de
Fraga (Huesca).
Objetivos: Pensar en el poder alimenticio
que los libros tienen para enriquecernos interiormente.
Recursos: -El personal de la biblioteca
y los tutores del centro.
- El fondo documental de la biblioteca.
- Platos de cartón y blondas de pastelería
Espacio: En la biblioteca del centro
Fase de preparación: Se
eligieron un centenar de libros que hablaban de asuntos alimenticios
y libros que contaban historias en las que unos personajes se
comían a otros o
en los que la alimentación y los alimentos tenían
especial relevancia en la historia contada. Estos libros llenaron
tres “maletas circulantes” que iniciaron el viaje,
aula a aula. Cuando una clase recibía la correspondiente
maleta circulante, la tutora o el tutor debía aprovechar
su presencia en el aula para leer en voz alta a su alumnado todos
los días, dejarles los libros a los chicos y chicas de la
clase y hasta se podían realizar préstamos directamente
desde el aula, para que los niños y niñas de la clase
pudiesen llevárselos a casa. Mientras se produjo esa circulación
de maletas y libros, se invitó a tutoras y tutores a hacer
de mediadores para que el alumnado fuera realizando algún
trabajo plástico o literario o plástico-literario.
Desarrollo: Propuestas orientativas de
trabajo
- Para Educación Infantil: decoración de un plato
de cartón usando recortes de revistas, plastilina, pasta...
- Para Primer Ciclo: invención de pareados sobre alimentos
que se copiaron en platos de cartón, previamente decorados.
La idea fue que cada clase se ocupase de un grupo de alimentos.
- Para Segundo Ciclo: creación de adivinanzas sobre alimentos
que se copiaron en platos de cartón, previamente decorados.
La idea, como en el ciclo anterior, fue que cada clase se ocupase
de un grupo de alimentos.
- Para Tercer Ciclo: elaboración de menús literarios,
recetas literarias, retahílas rimadas partiendo de algunos
títulos sugerentes...Todo ello plasmado en platos de cartón
decorados o en blondas.
El resultado fue muy original y vistoso.
Todos los trabajos llegados de las aulas, con la mediación
de tutoras y tutores se expusieron en la biblioteca.
A la entrada de la biblioteca, un “cocinero” proponía
un menú literario de tres “platos-libros”, que
se cambiaban cada cuatro o cinco días: fotocopias de portadas
de libros, plastificadas, se ofrecían como primer plato,
segundo plato y postre lector. Los libros anunciados podían
leerse o consultarse en la biblioteca. Algunos ejemplos de menús
semanales:
- Primer plato: Las habas mágicas.
Segundo plato: Huevos duros. Postre: Las primeras fresas.
- Primer plato: Puré de guisantes. Segundo
plato: Pescado. Postre: El país de los helados.
- Primer plato: El arroz. Segundo plato:
El ratón del señor
Maxwell. Postre: Pastel para enemigos.
El último regalo fue la edición y el reparto de
un libro que recogía las técnicas de trabajo empleadas
en cada ciclo. El libro estaba ilustrado con fotografías
tomadas durante la realización de la actividad.
Responsable de la actividad: Mariano Coronas Cabrero
mcoronas@boj.pntic.mec.es |