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- Aprendamos
a convivir con textos de Elisabet Ballart e ilustrado por Roser
Capdevila está editado por Destino S.A.
- E
ste
libro me ha gustado de una manera especial, porque considero
que los temas que se tratan en él son muy importantes.
Comienza con una introducción, dirigida al niño,
que le plantea la vida como una aventura y abre su visión
más allá de su familia, su colegio y su vecindario
haciéndole ver que hay personas que viven lejos y son
muy diferentes a él, pero igual de válidas, con
las que comparte algo, nuestro planeta.
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A
continuación,
una vez ha situado al niño en el mundo le plantea su propia
identidad: ¿Quién soy?, esta pregunta es muy interesante
porque le hace verse a si mismo como muchas cosas : hijo,
alumno, nieto, primo, hermano, vecino
planteándole
si será capaz de comportarse correctamente en todas las
facetas y situaciones que le toque vivir.
Es
esto precisamente lo que este libro pretende con la ayuda de dos
hermanos gemelos: Sergio y Julia, que guían la lectura
del libro en todo momento. En cada capítulo se le plantea
al niño una situación (la visita a los abuelos,
un viaje en metro, una llamada de teléfono, una boda .
. .) y se le dan las claves con frases sencillas de cómo
debe comportarse ante ella, luego en claras ilustraciones se muestran
varias formas de convivencia, que señalan ,con el dibujito
de un ojo abierto una actitud correcta, y con un ojo cerrado una
actitud mala .Pienso, que es interesante, que el adulto lea con
el niño el libro y juegue con él a imaginar otras
muchas situaciones que, para el niño, pueden ser difíciles
por no saber que es lo correcto y qué no lo es. Y sobre
todo, no olvidemos, que se debe tener paciencia con los niños,
aunque a veces nos moleste su falta de consideración ante
ciertas situaciones, sabemos que nadie nace aprendido y es nuestra
labor educarlos lo mejor que podamos .
No
hace falta ser un héroe para hacer que el mundo funcione,
sólo hay que procurar que las futuras generaciones crezcan
respetando a los demás y eso está en nuestras manos.
¡Ah! y no olvidemos que hay que predicar con el ejemplo.
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