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¡
Menuda tragedia ! ¿Imagináis la vida con vuestros
hijos sin la experta distracción de ese chisme llamado
televisor ?
Supongo
que muchos de vosotros tembláis solo de pensarlo. Es
muy difícil distraer durante todo el día a un niño
y la televisión, para que nos vamos a engañar, es
una niñera muy barata, pero recordar que no es la solución
ideal.
En
este libro, la familia Dixon descubre qué es pasar unos
días sin televisor. Aunque
al principio se tuerce todo un poquito , cuando los niños
empiezan a buscar otras vías de entretenimiento las cosas
no van tan mal, incluso van mejor que cuando la televisión
era la reina de la sala de estar.
Os
aconsejo que descubráis con vuestros pequeños las
múltiples actividades que esconden los días de verano
sin la constante presencia de la tele. No
hace falta que desaparezca, simplemente darles a vuestros niños
un abanico de opciones para elegir: pasear, montar en bici, dibujar,
leer, jugar a la pelota, hacer limonadas fresquitas, incluso ir
a una terraza de verano a ver una película que hayan elegido
ellos...
Os
recomiendo este libro por su astuta manera de enfocar el problema
que representa una televisión siempre encendida. Los
dibujos son muy expresivos y claros y el texto, sencillo y entretenido.
Disfrutad
de vuestros pequeños y feliz verano.
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