A diario, los padres se enfrentan a determinados comportamientos de
sus hijos que generan situaciones difíciles de resolver.
María Luisa Ferrerós ofrece las pautas para comprender
las actitudes de los hijos y poder cambiarlas para conseguir que obedezcan.
Las técnicas que ofrece este libro nos permiten esta adaptación
personalizada a cada niño, motivándolos con el
«método 1,2,3»
Siempre preocupada por los niños, la psicóloga María
Luisa Ferrerós es autora de Pórtate bien, Enséñale
a aprender, Enséñale
a ver la tele, Sí, mamá, Abrázame mamá y
Adiós al pañal.
Visita la web www.metodoferreros.com
Un sencillo y práctico manual de comportamiento
para padres agobiados
“El proyecto educativo es un proyecto a largo plazo. Se empieza
en la más tierna infancia y se recogen los frutos en la
adolescencia. Si construimos bien los cimientos, nos será más
fácil reconducir las conductas conflictivas que pueden tener
los niños a lo largo de su desarrollo evolutivo.”
¿Qué padre o madre no se ha visto en medio de un lugar
público paralizado, sin saber qué hacer, porque el niño
está montando
una escena? ¿Quién no se ha preocupado por un hijo introvertido,
o demasiado pendenciero o excesivamente mimado? ¿Quién
no se
ha desesperado a la hora de salir hacia el colegio porque el niño
o la niña se eternizan eligiendo la ropa o desayunando? Los
niños parecen conocer los puntos débiles de sus padres
y muestran su peor cara en las situaciones más comprometidas.
Lo que los padres quieren es que su hijo se porte bien, que obedezca,
que aprenda a relacionarse con los demás y
escuche. Estos deseos, sin embargo, muchas veces se ven frustrados por
la falta de método a la hora de enseñar, a la hora de
enfrentarse a situaciones reales que dejan a los padres indefensos, faltos
de recursos.
Mª Luisa Ferrerós, psicóloga de amplia experiencia
en el mundo de la psicología infantil, ofrece las claves y técnicas
educativas para conseguir que los deseos educativos de los padres se
conviertan en realidad. Se trata de un libro muy
práctico, claro y sencillo. La autora plantea problemas y
situaciones fácilmente identificables para cualquier padre y,
a
partir de ahí, explica las técnicas de enseñanza
que consisten en muy pocos elementos, pero claramente definidos.
Los padres aprenderán en primer lugar a identificar el
carácter de su hijo y serán conscientes de los problemas
fundamentales a los que se enfrentarán durante su educación.
Antes de nada, sin embargo, el niño ha de tener muy claro que
se
puede aprender a ser bueno y portarse bien, que los defectos pueden
corregirse y que para ello hay que identificarlos. A
partir de aquí y del conocimiento de las aptitudes y defectos
de sus hijos, los padres sabrán qué métodos aplicar
y cuál
deberá ser su actitud frente a los retos que se les presenten
en cada circunstancia.
“¿Verdaderamente conocemos a nuestros hijos? Esta es
una pregunta clave y, para responderla, os propongo un juego. Coged
papel y lápiz y escribid 5 cualidades y 5 defectos de cada uno
de vuestros hijos. Proponedle a vuestra pareja que haga lo
mismo y luego comparad lo que ha salido. Seguro que os lleváis
más de una sorpresa.” Los niños no se portan mal por las mismas razones, afirma la
autora, y por tanto, no se les puede tratar a todos por
igual. Lo más destacable de las técnicas que se
explican en este libro es que permitirán a los padres una adaptación
personalizada a cada caso.
A partir de estas apreciaciones, la autora ofrece pautas educativas
y de comportamiento para una educación que
desarrolle las mejores cualidades del niño y le ayude a controlar
las menos deseables. Son técnicas de motivación: el método
un, dos, tres y técnicas de contención: el método
del semáforo. Técnicas complementarias que ayudarán
de forma fácil y
divertida a conseguir que los niños se porten bien y aprendan
respeto, empatía y responsabilidad.
Otro de los rasgos importantes de
estas técnicas
es que no se circunscriben únicamente
a las primeras etapas del
crecimiento. Para ello, la autora divide también el libro entre
las distintas edades del niño, desde los primeros años
hasta
la adolescencia, con las lógicas variaciones en los métodos
de enseñanza.
La tarea educativa implica dedicación, observación y
mucho sentido común. Las prisas, la improvisación,
el cansancio,
dice Ferrerós, son los peores enemigos de la educación.
El niño
se contagia, aprende que las normas pueden saltarse. Se les
envían mensajes contradictorios, saben que portándose
mal, llorando, negándose
a comer... consiguen lo que quieren. Para
evitar esto, los padres han de ser conscientes de que las reglas
no son solo para los niños, sino que ellos también deben
comportarse de forma que ofrezcan seguridad y estabilidad a sus hijos.
“Para evitar todo esto, las normas de una casa han de ser muy explícitas
y expresadas en un lenguaje comprensible para los
más pequeños. Por ejemplo, podemos decirle a un niño
de menos de tres años: «No, ahora no. Luego», y el niño
seguramente
rompa a llorar, porque no comprende la situación ni nuestra negativa.”
En la última parte del libro, la autora ofrece la aplicación
práctica de los métodos anteriormente explicados a través
de ejemplos cotidianos: Asuntos tan espinosos como vestirse para
ir al colegio, ordenar la habitación, comportarse bien
durante la comida, hacer los deberes en un tiempo prudencial, aprender
a ser respetuosos o conseguir que los hermanos se
lleven bien son problemas universales que tienen solución siguiendo
las recomendaciones de Mª Luisa Ferrerós.
Como apoyo y resumen de las explicaciones del texto, la autora
incluye tablas, decálogos de comportamiento y de
objetivos, consejos y varios test por los que el lector descubrirá aspectos
de sus hijos en los que quizá nunca reparó.
Normas claras y sencillas, ejemplos concretos, técnicas y
mucho sentido común
son los cimientos en los que se basa
este libro que, sin duda, ayudará a muchos padres a enfrentar
con optimismo la fascinante y ardua tarea de educar.
“Como padres no sólo aspiramos a que nuestro hijo quede bien
en las reuniones sociales y nos feliciten diciendo lo educado
que es, sino que el niño entienda, viva, experimente que la vida en
sociedad se basa en el respeto mutuo. «No
hagas a los
demás lo que a ti no te gustaría que te hicieran», será nuestro
lema.”

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