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Descubre cómo cuidarte de la temida diabetes gestacional

·         Un reciente estudio arrojó que la diabetes gestacional aumenta el riesgo de depresión post parto en las madres primerizas. En este contexto, especialista de la U. del Pacífico explica los riesgos de esta dolencia silenciosa, que sin un cuidado adecuado durante el embarazo puede provocar complicaciones tanto a la madre como al feto. 

Tras analizar casos de más de 700 mil mujeres, expertos de la Escuela de Medicina de Icahn en el Monte Sinaí y del Instituto Karolinska (Suecia) descubrieron que la diabetes gestacional aumenta el riesgo de sufrir depresión post parto en las madres primerizas y que si, además, la madre ha sufrido un episodio de depresión antes de embarazo, con este tipo de diabetes las probabilidades de tener depresión post parto aumentan hasta en 70 veces más. 

Pero, ¿qué es la diabetes gestacional? Es una enfermedad metabólica que se caracteriza por ser reconocida por primera vez durante el embarazo y que usualmente no presenta ningún síntoma. “Por ello, a casi todas las mujeres embarazadas se les realiza una prueba clínica que se llama Prueba de Tolerancia a la Glucosa, entre las 24 y las 28 semanas de gestación”, señala la coordinadora de la carrera de Enfermería de la Universidad del Pacífico, Violeta Villarroel. 

Pero, ¿por qué puede producirse esta enfermedad? “Al inicio del embarazo aumenta la secreción de las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona), lo que lleva a un aumento en la secreción de insulina y del uso de la glucosa periférica de reserva, y una disminución de la glicemia o nivel de glucosa en la sangre. En el segundo y tercer trimestre de la gestación la demanda fetal por nutrientes aumenta, produciéndose la movilización de los depósitos de glucosa materna, la transformación de glucosa desde las reservas del hígado y la resistencia a la insulina, lo que se manifestará en un aumento de la glicemia después de alimentarse”, explica la especialista. 

Dentro de los principales componentes de riesgo para padecer esta enfermedad están los factores hereditarios, como tener antecedentes de diabetes en familiares directos, como padres o hermanos. “Además, haber tenido un embarazo previo con diabetes gestacional, antecedente de muerte fetal sin causa aparente, antecedente de recién nacido grande o macrosómico, feto actual creciendo sobre percentil 90, polihidroamnios (exceso de líquido amniótico) previo o actual y, por último, obesidad”, indica la experta. 

Para la enfermera, es indispensable estar atentos a este mal, ya que tanto el niño por nacer como la madre podrían tener complicaciones. Las complicaciones para el feto son asfixia perinatal, alteraciones metabólicas como hiperbilirrubinemia, hipocalcemia e hipomagnesemia, malformaciones congénitas y dificultad respiratoria del recién nacido. Todas ellas dadas principalmente por la macrosomia o gran incremento de peso para su edad gestacional”, precisa. 

Pero más grave aún es que esto aumenta el riesgo de mortalidad. “Ello, considerando que una de las primeras causas de muerte perinatal son las malformaciones congénitas, seguida del síndrome de dificultad respiratoria por membrana hialina”, comenta la docente de la Universidad del Pacífico. 

Si bien la especialista indica que los riesgos para la embarazada han disminuido las últimas décadas, la tasa de mortalidad materna es de cinco a diez veces mayor que en una embarazada no diabética. “Las complicaciones principales son de origen metabólico, entre ellas, la más importante es el Síndrome Hipertensivo del Embarazo y también se describe un aumento de infecciones del tracto urinario. Secundario a éstas, existen complicaciones a nivel de riñones, vasculares y retinas propias de la diabetes”, aclara. 

A lo anterior, se suma que existen consecuencias posteriores en aquellas mujeres que padecieron diabetes gestacional. Las mujeres con diabetes gestacional tienen un riesgo de 20 a 50% de desarrollar diabetes en seguimiento a veinte años. Además, si se mantienen los mismos factores de riesgo, la posibilidad de presentar diabetes gestacional en nuevos embarazos es mucho mayor”, puntualiza Villarroel.  

Tratamiento y prevención 

El tratamiento de la diabetes gestacional es muy relevante y debe ser realizado por un equipo multidisciplinario, formado por un obstetra, un endocrinólogo, una enfermera, una matrona y un nutricionista, en el cual el control obstétrico y la evaluación de la condición fetal debe ser riguroso. “Se debe mantener un control normal hasta las 28 semanas, luego cada dos semanas hasta las 34 semanas y semanal hasta la interrupción del embarazo, poniendo hincapié en el valor de la presión arterial, altura uterina y estimación del peso fetal. A esto se suma además el seguimiento ecográfico de la unidad fetoplacentaria”, señala la coordinadora de la carrera de Enfermería de la Universidad del Pacífico, Violeta Villarroel. 

Acá el control metabólico materno es fundamental, siendo el principal tratamiento la dieta, con un control del consumo de hidratos de carbono y azúcares. “Si este tratamiento no es suficiente, se agrega la Insulinoterapia, que consiste en la inyección subcutánea de insulina. Más del 90% de las pacientes diabéticas gestacionales se controlan adecuadamente sólo con régimen”, asegura la enfermera. 

Para prevenir la diabetes gestacional, Violeta Villarroel entrega algunos consejos para ayudar a disminuir los factores desencadenantes: 

·         Consuma verduras, en especial vegetales verdes como espinaca y acelga.

·         Incluya frutas en su dieta.

·         Elimine el azúcar de mesa y sustitúyala por stevia o sucralosa.

·         Distribuya las calorías en al menos cinco comidas diarias.

·         Aumente la ingesta de fibra.

·         Practique ejercicio con regularidad.

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