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La adopción es en ocasiones la
única solución para parejas que no pueden tener
descendencia natural por unas u otras razones. El proceso de adopción
es largo y complejo. Para adoptar un hijo en España hay
que dirigirse al órgano competente (de Asuntos Sociales
o Protección del Menor) de la comunidad autónoma
de su residencia para recabar información y presentar la
solicitud de adopción. Es conveniente tener las ideas claras
en relación al sexo, edad, salud, país de origen
del niño, si se adoptarían o no a varios hermanos,
etc. Una vez presentada la solicitud, la entidad pública
debe emitir un certificado de idoneidad para ser adoptante. Estos
trasiegos procesales se pueden alargar varios años. Para
minimizar el tiempo de espera muchos padres se ven obligados a
optar por buscar niños o niñas fuera del Estado
o de Europa.
Los países de origen más comunes son
Hispanoamérica, China o África del Sur.Muchos padres se preguntan
las posibles diferencias entre los hijos adoptados y los naturales.
El estereotipo más extendido relacionado con las familias
que han adoptado hijos es el déficit en cuanto al rendimiento
escolar de éstos. El desconocimiento implica inmediatamente
una serie de hipótesis sobre patologías específicas
y desfases en el desarrollo escolar de los cuales el hecho de
la adopción es culpable. Lo que es cierto es que en la
mayoría de casos no se han encontrado relaciones que vinculen
la adopción y el bajo rendimiento escolar. Sobre todo cuando
la familia adoptante no omite tanto al hijo como a la comunidad
la verdadera historia de que es un hijo adoptado. |