Después
de las primeras sospechas, una vez realizadas las pruebas y
la primera visita al tocólogo y con la plena certeza
de estar embarazada, la mujer primípara está pendiente
de los cambios físicos y psíquicos en los que
se siente inmersa, debatiéndose entre la alegría,
la incertidumbre y el miedo en un proceso del que no conoce
más que la teoría.
La supervisión
médica es fundamental, pero no hay que caer en monomanías
excesivas, si el médico opina que el tuyo es un embarazo
normal, sigue las pautas que te marque desde el punto de vista
dietético y de conducta y no te agobies.
Anota todo lo que te
parezca relevante para comentárselo en la siguiente visita
y no tomes ninguna medicina a no ser por prescripción
facultativa.