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- Normalmente,
la alimentación de los niños es motivo de preocupación
para los padres conscientes, ya que no se les escapa que la adecuada
adquisición de hábitos alimentarios debe partir de la
infancia y que canalizarlos correctamente tiene sus dificultades.
- Si
los adultos no practican estos hábitos apropiadamente o se dejan
llevar por la comodidad y la rutina, sin realizar una alternancia de
menús y sin cuidarse de introducir paulatinamente nuevos alimentos,
habremos perdido una magnífica ocasión de inculcar una
educación alimentaria correcta, siendo posteriormente mucho más
difícil lograrla ya que, está suficientemente comprobado
que los individuos somos muy reacios a abandonar las costumbres adquiridas
en la infancia.
- Pero
alcanzar esa meta a veces no es fácil a pesar del esfuerzo de
muchos padres. Existen dificultades varias que van desde las que presentan
los niños inapetentes hasta las que plantean los niños
que están aquejados de alguna enfermedad, insuficiencia o alergia.
- En
todos estos casos el asesoramiento médico es imprescindible,
pero una vez se han marcado las pautas, debemos esforzarnos en que las
comidas sean agradables e imaginativas ya que la alimentación
desempeña una función muy importante en nuestro desarrollo
y debe ser ésta esperada con alegría y causar satisfacción
no solo en el apetito, sino también en el ánimo.
- En
el caso de las alergias, una vez detectado el alimento que las produce,
hay que suprimirlo y tratar de sustituir los elementos alimenticios
que aportaba por otros, en estos casos el consejo de nuestro médico
es insustituible. En muchos casos, con el crecimiento del niño
y la evolución de su sistema inmunológico, la alergia
desaparece, aunque siempre será conveniente vigilar la incidencia
que pueda tener en su organismo la ingestión del alimento al
cual era alérgico.
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