Reflexiones Gastronómicas  Una de las primeras preocupaciones del hombre ha sido su alimentación junto a la supervivencia frente a los otros animales que existían en la superficie terrestre. Hemos llegado hasta el siglo XXI a pesar de ser unos animales que carecemos de las características que, a primera vista, parecen absolutamente necesarias para sobrevivir y perdurar en un mundo tan difícil. Carecemos de una piel lo suficientemente pilosa para abrigarnos en las temporadas frías, nuestras uñas y dientes son menos fuertes que los de la mayoría de los animales, no volamos, corremos menos que una gran parte de los depredadores y....bueno la enumeración podría ser muchísimo más larga, pero es evidente que hemos superado esos déficits porque el hombre es un animal inteligente y ha sabido adquirir conocimientos, conservarlos y transmitirlos, todo esto, más su versatilidad a la hora de adaptarse a los distintos climas y latitudes, han hecho posible el que nos encontremos aquí en este momento tan comentado en todos los medios de comunicación.

Durante la larguísima época en que el hombre fue nómada, una de las razones de cambio de domicilio del grupo humano era la necesidad de encontrar alimentos cuando la zona en que se habitaba estaba esquilmada. El descubrimiento del fuego fue indudablemente un gran cambio en nuestras costumbres alimenticias y la sedentarización con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, fue ya un paso casi definitivo.

En las diversas zonas de la tierra se han ido desarrollando costumbres alimentarias condicionadas por el medio y los recursos, no es un capricho que la comida india este fuertemente especiada, que los musulmanes tengan prohibido por sus creencias el cerdo o que se coma gazpacho en Andalucía y cocido en Castilla. Las condiciones sanitarias, las creencias o el clima son los determinantes.

Pero en el momento actual, la gastronomía también se intercambia y junto con la comida tradicional es posible encontrar ofertas de lejanos países, el ejemplo más conocido y popular son los restaurantes chinos.

Quiero sin embargo ofreceros una muestra de gastronomía española, típica de esta época en la que hace frío y la economía está desgastada después de las pasadas fiestas. Es una receta económica (dentro de lo que cabe), sana, alimenticia y propia para este mes.

ESTOFADO DE LENGUA

Ingredientes Realización

(para 6 personas)

1 lengua de ternera o tres de cerdo

2 cebollas medianas

6 cebollitas

1 cabeza de ajos
4 hojas de laurel
4 zanahorias medianas
1 kg. De patatas
15 granos de pimienta.
1 cucharadita de pimentón dulce.
1½ vaso de tamaño de vino, de vino blanco seco
1 vaso de tamaño de vino de aceite de oliva
1 cucharada de vinagre
azafrán
sal
2 pastillas de Avecrem (potestativo)
perejil.


Se escalda la lengua teniendo cuidado de que no se encalle, luego se pela. A continuación se trocea en ruedas de aproximadamente 1 cm. de grosor y si son muy anchas se parten por la mitad. Se ponen en la olla todos los ingredientes excepto las patatas y se rehoga todo alrededor de 20 minutos, después se añade ½ litro de agua y se tapa la olla. Se tiene cociendo media hora en la olla a presión.

Mientras tanto se pelan y trocean las patatas a cantos, se fríen y se añaden al estofado, dejándolo hervir diez minutos más.

La lengua guisada así resulta muy tierna y jugosa y gusta tanto a los niños como a los mayores.

 

Una forma divertida pero al mismo tiempo científica de conocer nuestras primeros pasos en el planeta y la lucha por progresar es leer el libro de Roy Lewis: "What we did to Father", está traducido al francés "Pourquoi j’ai mangé mon pére", no creo que tarden mucho en traducirlo al español, aunque estando en inglés y francés confío que cualquiera lo pueda leer. La idea de narrar la historia de una familia prehistórica, como si fuese un reportaje actual, utilizando nuestro vocabulario y manera de pensar es verdaderamente genial.

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