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Desde
tiempos remotos, existe constancia del uso de calzado
en todas las civilizaciones. Inicialmente el hombre
calzó su pie para facilitar la marcha y protegerlo de
las irregularidades del terreno y de las inclemencias
del tiempo. Pero este uso protector, con el paso de
los siglos fue evolucionando y el zapato se ornamentó,
constituyéndose en manifestación de estatus social
y reclamo estético. Su uso estético hace olvidar frecuentemente
su función básica: proteger.
El
caminar está hecho de pasos y cada paso comprende
unas fases:
Fase de choque del talón contra el suelo
Fase de adaptación
Fase
de despegue
En
cada una de ellas el pie realiza una serie de movimientos:
se desarrollan cadenas cinéticas para amortiguar cargas
y conseguir la adaptación del pie a las irregularidades
del terreno.
Un
buen zapato debe favorecer estos movimientos. Cada etapa
de la vida puede requerir adaptaciones concretas pero,
fundamentalmente, el zapato ideal debería estar compuesto:
-
Contrafuertes semirígidos que
no superen la altura del talón para no obstaculizar
los movimientos del tobillo
- Soporte interior semiblando para contener
el hundimiento del arco interior.
-
Suela flexible y suficientemente gruesa,
para permitir la flexión de los dedos.
-
Sujección con cordones para adaptarel
zapato al diferente volumen del pie.
-
Tacón con una altura de entre 2 y 4.5
cm.
-
Almohadillado interno, ligeramente
más largo y más ancho que nuestro pie, para favorecer
la perfecta adaptación largo-ancho.
Muy pocos zapatos actuales cumplen todas estas normas:
la influencia de la moda o el efecto estético del tacón
alto hacen que, especialmente en el calzado femenino,
se llegue a situaciones de verdadero desastre. Especialmente
la altura del talón y las puntas estrechas alteran radicalmente
la biomecánica del pie y pueden provocar lesiones y
deformidades, algunas de ellas graves. Debemos escoger
el zapato que menos inconvenientes presente, pues pocos
zapatos contemplan todas las normas exigidas.
El
calzado deportivo es el que más condiciones biomecánicas
correctas presenta. No debemos tener miedo a usarlo
en la vida diaria. Sin embargo, hay que tener presente
que cada deportista precisa de un calzado específico
para facilitar la práctica de su deporte y evitar lesiones.
Cuando
existen deformidades puede recurrirse a los calzados
con suplementos o plantillas ortopédicas. En casos extremos,
puede recurrirse a los calzados a medida.
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