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DEPRESIÓN,
ANSIEDAD Y ESTRÉS
Existen
distintos tipos de depresiones y otros trastornos que se manifiestan
con ansiedad patológica. Son los trastornos psíquicos más
comunes, pero con frecuencia no son diagnosticados, por lo
que no se tratan adecuadamente. Se sabe que la depresión y
los trastornos de ansiedad pueden, a largo plazo, producir
problemas somáticos o empeorar enfermedades ya existentes.
En
todos los casos de depresión el enfermo siente una
gran tristeza que no se corresponde con su situación vital.
Con frecuencia, el enfermo busca explicaciones de esa tristeza
en las circunstancias que le rodean o en su pasado (a veces
cree que es consecuencia de antiguos "disgustos") pero en
realidad se trata de una tristeza distinta, inexplicable ("que
no viene al caso") y que alcanza a toda la vida del enfermo.
La característica más importante de las depresiones,
sin embargo, no es la tristeza, sino la disminución (o hasta
desaparición) de la capacidad de experimentar placer (la capacidad
para distraerse, para pasar "buenos ratos", para disfrutar),
razón por la que ya nada produce ilusión, no apetece hacer
nada y no se pueden iniciar proyectos. El enfermo por depresión
no se distrae con nada ni tiene ilusión por nada. Otro síntoma
característico es la disminución en los rendimientos físico
(en el trabajo) y social. Para el enfermo, lo que antes era
fácil ahora es casi una tarea imposible, y cualquier cosa
resulta difícil. El enfermo empieza a hacer sólo aquello que
es obligatorio. Las relaciones sociales pasan a un muy segundo
término, y a menudo el enfermo desea estar solo. El enfermo
también suele perder el apetito, aunque se dan casos en que
el apetito aumenta. Suele tener insomnio (o mucho sueño durante
el día), sensación de cansancio y desinterés sexual.
Los
trastornos de ansiedad son de muy distintos tipos.
Algunos son reacciones exageradas a acontecimientos vitales
traumáticos (la muerte o enfermedad de alguien o cualquier
otra desgracia), aunque otros no. Las obsesiones (ideas repetitivas,
angustiantes y absurdas), las compulsiones ("manías" como
las comprobaciones de todo lo que se hace, el orden excesivo,
etc.), los llamados ataques de pánico (crisis de angustia
repentinas con síntomas fuertes como opresión en el pecho,
palpitaciones, ahogo, etc.) y la hipocondría (el miedo constante
a padecer enfermedades) provocan siempre una gran ansiedad.
Hay otros trastornos, como por ejemplo la ansiedad generalizada,
que son característicos de personas "sufridoras", que se preocupan
excesivamente por todo ("por lo que pasa y por lo que puede
pasar"). Por último, muchas veces la ansiedad se manifiesta
en forma de síntomas físicos (que el enfermo no se inventa,
sino que padece realmente) como palpitaciones, taquicardias,
problemas digestivos, cansancio, dolor de cabeza, problemas
de equilibrio u otros.
Hoy
en día, el tratamiento de estas patologías es eficaz
y seguro. Los modernos fármacos antidepresivos y las nuevas
generaciones de medicamentos útiles para el tratamiento de
los trastornos de ansiedad, junto con la ayuda del tratamiento
psicológico cuando éste es necesario, han mejorado el pronóstico
y han logrado que los efectos secundarios sean mínimos. Los
fármacos que se utilizan actualmente en estos casos se toleran
bien, son seguros y no crean hábito. Es importante acudir
a un especialista lo antes posible y, sobre todo, evitar la
automedicación.
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Dr.
X. Pellicer - Psicólogo
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Dr.
P.A. Soler Insa - Psiquiatra |
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Para
más información: (34)
93 290 62 62
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