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Cada
año, con la llegada del buen tiempo, salta a las primeras
paginas de los medios de comunicación el tema de las
alergias. Su importancia es obvia considerando que aproximadamente
un 25% de los niños europeos padecen algún tipo
de manifestación alérgica.
El
polen es uno de los alergenos más importantes en la
edad infantil, pero no hay que olvidar que se trata de un
alérgeno más típico del niño por
encima de los cinco años. Los ácaros, presentes
en el del polvo doméstico durante todo el año,
son con diferencia la primera causa de alergia en los niños,
sin olvidar otros alérgenos como pueden ser los hogos.
Llegada
esta época del año, son muchos los padres de
niños alérgicos que preguntan a sus pediatras
por el mejor destino para sus vacaciones a fin de evitar que
su hijo presente los indeseables síntomas de rinitis,
rinoconjuntivitis o asma. Indudablemente las condiciones climáticas
y la vegetación de cada zona favorece la presencia
de unos u otros alérgenos en mayor o menor medida.
Las
concentraciones de pólenes de gramíneas durante
la primavera y parte del verano son superiores en la zona
continental de la península (zona Centro, Castilla,
León, Norte de Andalucía, Aragón...)
siendo éstos los destinos menos aconsejables para los
pacientes alérgicos a estos pólenes. La zona
Cantábrica, Galicia y la zona Pirenaica son zonas con
amplia presencia de gramíneas en su vegetación,
sin embargo sus altos niveles de pluviosidad hacen que su
concentración de polen sea relativamente baja, excepto
en años de sequía. Las zonas costeras del litoral
mediterráneo, son las que presentan índices
mas bajos de polen de gramíneas en el aire y en las
que más difícilmente estos niños presentaran
síntomas.
A
la inversa, los pacientes alérgicos al polen de algunas
hiervas, como la parietaria, no se beneficiarán de
unas vacaciones en el litoral mediterráneo, donde las
concentraciones de este polen son más altas que en
otras zonas. Los pacientes alérgicos al polen del olivo
sufrirán más en Andalucía que en otra
zona de la península.
Los
pacientes alérgicos a los hongos se beneficiarán
de las zonas secas siendo el litoral y las zonas de playa
las más propicias a desencadenarle sus síntomas.
Los
niños alérgicos a los ácaros disfrutan,
por lo general, durante el final de primavera y el verano
de su mejor época del año, aunque las condiciones
de temperatura y humedad en un momento dado y en un sitio
concreto, pueden producir un aumento brusco de ácaros
en el polvo y aparecer síntomas aún en estas
épocas. Las zonas de alta montaña también
son beneficiosas para estos pacientes pues es sabido que la
concentración de ácaros es menor cuanto mayor
es la altura. Recordar que es importante para estos niños
mantener las medidas de higiene ambiental durante todo el
año e insistir en la limpieza del polvo y la ventilación
de la casa o el apartamento de veraneo, si éste ha
estado cerrado durante un tiempo, evitando la entrada del
niño alérgico en él hasta haber completado
su limpieza y ventilación.
Otras
normas más generales de las que también se benefician
los pacientes alérgicos a pólenes son: evitar
viajar en coche con las ventanillas abiertas, cerrar las ventanas
de las habitaciones por la noche, sobre todo los días
de viento, evitar salir a la calle si hay ventisca, evitar
jugar junto a establos o zonas de almacenamiento de forraje.
La
utilización de aparatos de aire acondicionado, al tener
filtros que retienen los pólenes, crean una barrera
física para éstos y es una buena alternativa,
si bien, hay que revisar y mantener limpios estos filtros
para evitar que acumulen polvo o puedan ser un buen hábitat
para el crecimiento de hongos que pudieran ser perjudiciales
para los niños alérgicos a éstos.
Webs
de interés:
www.seaic.es
(Sociedad española de alergología)
www.alergoweb.com
Dr.
Jordi Sapena Grau
Sevicio
de Pediatria
Centro
Médico Teknon
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