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La obesidad constituye un problema frecuente en la infancia
y adolescencia que parece ir en aumento. La obesidad es un
incremento anormal del porcentaje de grasa corporal, se puede
definir de varias maneras pues en el niño y adolescente
es difícil una valoración precisa, en adultos
se utiliza el índice de masa corporal (peso/talla),
pero en niños, también hay un tercer parámetro
a valorar que es la edad, por lo tanto, definiremos obesidad
como:
1.
Peso corporal superior a un 20% del peso ideal en las tablas.
2. La razón peso talla excede el percentil 90 ó
95.
3. Los pliegues cutáneos del tríceps exceden
el percentil 90 - 95.
La
etiología de la obesidad es poco clara, siempre hay
varios factores distintos que pueden contribuir a su instauración.
Los antecedentes genéticos predisponen a su instauración,
si la madre es obesa también parece influir en el número
de adipocitos del recién nacido. Los hábitos
alimentarios familiares, el ejercicio físico, alteraciones
hormonales y otras enfermedades. En los lactantes y niños
de peso normal, el aumento de tamaño de los adipocitos
explica la mayor parte del incremento de masa adiposa durante
el primer año de vida. El número total de adipocitos
se multiplican en tres estadios vitales:
Primero
durante la gestación, por lo que es importante el control
de peso durante el embarazo y una alimentación sana,
después aumenta lentamente entre los 6 meses y los
2 años de edad y permanece estable hasta los 8 - 10
años, momento en que se produce un aumento del tamaño
y número de las células grasas asociado a la
pubertad. Esto sugiere que una sobrealimentación durante
el primer año de vida y durante la pubertad es decisiva
para el desarrollo de obesidad.
Los
niños obesos tienen células grasas de mayor
tamaño y un número de adipocitos que los controles
de peso normal. Existe una correlación moderada entre
el exceso en la ganancia de peso en el primer año de
vida y la posterior aparición de obesidad, aunque la
mayoría de lactantes con sobrepeso no serán
obesos en la vida adulta. El riesgo de que persista la obesidad
en la vida adulta aumenta en relación directa con la
edad en la que aparece, o sea que es mucho mayor el riesgo
de obesidad en la vida adulta si aparece en la pre y adolescencia.
Si se es obeso a los 12 años de edad las posibilidades
de alcanzar el peso ideal son de uno contra 4, pasada la adolescencia
las posibilidades de obtener un peso ideal son de 1 contra
28.
Para
intentar evitar la obesidad lo más importante es el
seguimiento clínico y somatométrico (peso y
talla) por parte del pediatra, primero para intentar evitar
llegar a una obesidad y en caso de estar en ella detectar
las patologías asociadas y complicaciones tanto psico-sociales,
ortopédicas, cardiovasculares, metabólicas,
etc para poder derivar y ayudar al niño en todas sus
vertientes. La terapia de la obesidad es difícil en
todas las edades pero es importante no dejar demorar el inicio
del tratamiento cuando el peso alcanza alrededor de 1 20-30%
del peso ideal para cada sexo y talla, si existe patología
de base como diabetes o hipercolesterolemia debe iniciarse
con antelación.
A pesar de todo lo comentado debe tenerse en cuenta que la
pérdida de peso en la fase de crecimiento, como en
la pubertad, puede acarrear efectos metabólicos por
lo que es muy importante que cualquier tratamiento dietético
en la infancia y adolescencia esté controlado y pautado
por especialistas en nutrición y /o endocrinología
infantil para no crear patologías asociadas a la pérdida
de peso.
Dra.
Mª Antonia Montori
Pediatra
Centro Médico Teknon
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