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Los piojos, esos inseparables
compañeros
Los piojos han sido inseparables de los hombres
desde el principio de los tiempos, igual que las ratas, las pulgas
y otros más o menos desagradables elementos del reino animal.
Aunque no existen trabajos que lo documenten, existe una sensación
generalizada de que la presencia de estos parásitos ha
aumentado en los últimos años. Aproximadamente entre
el 4 y el 15% de los niños en edad escolar padece pediculosis
(nombre técnico de la infestación). Su prevalencia,
en contra de lo que se cree, no está ligada a la falta
de higiene y se da en todos los estamentos socioeconómicos.
El piojo humano de la cabeza es causante
de picor e irritación cutánea en las personas infestadas
pero no es transmisor de enfermedades a diferencia de los piojos
del cuerpo o del pubis que si pueden ser vehículos de ellas.
El protagonista en cuestión es un insecto de entre 2 y
3 milímetros de color gris que corre pero no salta ni vuela,
como se pudiera pensar. Su hábitat es el pelo de la cabeza,
con una mayor predilección por las mujeres y es poco habitual
en la raza negra dadas las características de su cabello.
La hembra pone de dos a trescientos huevos (liendres) en la base
del pelo, donde quedan fuertemente adheridas, su distancia de
la base del pelo nos puede indicar el tiempo que hace que éstas
se pusieron (1cm=1 mes). Las liendres después de una semana
de incubación se convierten en larvas y posteriormente
en unas dos semanas en elementos adultos, cerrándose así
su círculo vital.
El contagio se produce por el contacto
directo entre las personas y sus cabellos o los objetos en contacto
con éstos (atención a peines, gorras y bufandas).
De ahí la máxima incidencia en comunidades como
escuelas, cuarteles y residencias. La identificación de
los niños infestados es primordial para su control, éstos
no deberían acudir a la escuela hasta que estuvieran totalmente
desparasitados. El piojo adulto es visible con mayor facilidad
en la nuca y detrás de las orejas, las liendres lo son
en la raíz de los cabellos, ésta es una revisión
que se habría de efectuar rutinariamente a todos los niños
un par de veces por semana.
El punto esencial del tratamiento de los
piojos es la detección de los individuos portadores, a
fin de que no propaguen el insecto. Aunque es difícil de
entender para una madre que recibe una notificación de
piojos por parte de la escuela, la utilización de preventivos
y remedios caseros no son recomendables, ya que han demostrado
aumentar las resistencias de los piojos a los pediculicidas.
En cuanto al tratamiento existen varios
productos pediculicidas que son efectivos, siendo la permetrina,
sola o asociada, el producto recomendado por la OMS por su relación
efectividad y baja toxicidad. También se utilizan el lindano,
el malatión, etc. En todos los casos es recomendable repetir
su aplicación en una semana, ya que su poder ovicida no
es del 100 %. Después del tratamiento es imprescindible
siempre, la retirada mecánica de las liendres con peines
especiales o manualmente. Últimamente se están utilizando
algunos antibióticos por vía oral en base a algunos
estudios con casos aislados aunque se ha de tener en cuenta que
su utilización indiscriminada puede ser causa de resistencias
para otros gérmenes. Los piojos de las pestañas
y cejas se eliminan muy bien untando éstas con vaselina.
No hay que olvidar lavar con agua muy caliente la ropa lavable
en contacto con los piojos y la no lavable ponerla en bolsas de
plástico bien cerradas durante 10-15 días.
Dr.
Jordi Sapena.
Pediatra. Centro Médico Teknon
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Servicio de Pediatría del Centro Médico Teknon - Barcelona |
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