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EL SUEÑO EN LA INFANCIA

Es habitual en las consultas de pediatría que los padres expresen que sus hijos presentan trastornos a la hora de ir a dormir o durante el sueño. El 25% de los niños entre uno y seis años presenta algún trastorno del sueño, ya sea porqué les cuesta irse a la cama, conciliar el sueño o bien porqué sufren despertares nocturnos o duermen inquietos.

Habitualmente estos trastornos son ocasionales y limitados en el tiempo coincidiendo con enfermedades febriles o las que producen algún tipo de dolor como por ejemplo los problemas óticos. Otras veces estos trastornos son intermitentes o crónicos.

Cuando un niño no establece pautas de sueño correctas puede presentar irritabilidad, nerviosismo, alteraciones en el comportamiento, bajo rendimiento escolar, dificultades en la alimentación e incluso trastornos de crecimiento.

¿LE CUESTA IR A LA CAMA?

Causas:

Algunos niños interpretan el sueño como una separación de sus padres y se resisten a entrar en él como un sistema para contrarrestar el poco tiempo que tienen para relacionarse con ellos durante el día.

El exceso de estímulos (juegos, televisión, etc.) previos al momento de ir a la cama pueden dificultar el sueño.

La falta de un hábito regular en cuanto a horario o forma de ir a dormir puede también dificultar este momento.

Es importante crear un entorno agradable y relajado para iniciar el sueño.

¿LE CUESTA INICIAR EL SUEÑO?

A parte de los factores anteriores, pueden influir otros, como algunos alimentos que contienen excitantes (bebidas de cola, cacao, té, zumos de naranja...), temperatura inadecuada, exceso de ropa de abrigo, aumento o disminución del ruido ambiental en relación al habitual, etc.

Hábitos incorrectos o cambios constantes en las rutinas.

¿SE DESPIERTA A MENUDO DURANTE LA NOCHE?

Los dos trastornos más corrientes que producen despertares nocturnos en los niños son las pesadillas y los terrores nocturnos. Las primeras son típicas del niño mayor, se producen durante las llamadas fases REM del sueño y se caracterizan porque el niño se encuentra lúcido al poco de despertar y es capaz de recordar lo que soñaba.

Los terrores nocturnos, típicos del niño pequeño, se producen en la fase no REM del sueño, el niño está desorientado, confuso y es incapaz de verbalizar lo que le sucede. A menudo van acompañados de ansiedad, taquicardia y sudoración. Generalmente son trastornos autolimitados en el tiempo y casi todos los niños los padecen en algún momento de la primera infancia.

El resto de trastornos del sueño, tanto para iniciarlo como por la presencia de despertares nocturnos, se deben en su gran mayoría a un hábito del sueño mal adquirido.

Muchos niños se despiertan simplemente llevados por una rutina preestablecida (beber agua, comer, cogerlo en brazos, ir a la habitación de los padres, coger el chupete o incluso jugar a una hora determinada). Más pronto o más tarde estos "hábitos" entran en conflicto con la dinámica diaria familiar o se prolongan en el tiempo más de lo tolerable. Los padres deciden un buen día que quieren dormir y el niño no entiende como de la noche a la mañana se pretende no darle agua, comida, arrullarlo, no permitirle dormir con ellos o no dejarle jugar en la madrugada. La rutina ya está adquirida y será necesario crearle un hábito de sueño nuevo que facilite su descanso y el de sus padres.

Todo cambio en los hábitos y rutinas de un niño es difícil y chocará siempre frontalmente con su negativa a ello, aun así, no hemos de desistir ni dejarnos ablandar. Al final el gran beneficiado será él, y en consecuencia, sus padres.

Existen métodos y técnicas para cambiar estos hábitos inadecuados y si se realizan correctamente, al pie de la letra, tienen un gran porcentaje de éxito.

Dr. Jordi Sapena Grau
Servicio de Pediatría
HOSPITAL QUIRÓN Teknon

FASES DEL SUEÑO

Fases REM

  • Se llaman así pues en ellas se producen movimientos oculares rápidos.
  • Paradójicamente es la fase de sueño más profundo y de actividad neuronal más alta
  • Se producen 5 ó 6 veces y representan el 25% del sueño total.
  • En ellas se producen los "sueños" y las "pesadillas".

Fases NO REM

  • La actividad neuronal es más baja y el sueño más superficial.
  • Existen 4 fases según su actividad en el electroencefalograma.
  • En la fase 4 es donde se producen los "terrores nocturnos".
  • Unas y otras fases se alternan y entre una y otra se producen pequeños despertares.
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