1. No demostrar
y manifestar los miedos delante de los niños.
El miedo puede transmitirse
de padres a hijos mediante el aprendizaje por observación.
Unos padres miedosos además pueden interfieren en la
desaparición del miedo de los hijos impidiendo que
estos exploren su entorno. La falta de experiencia influirá
de forma decisiva en la consolidación de los miedos
y su posterior transformación en las temibles fobias.
2. Seleccionar las
lecturas infantiles adecuadas.
3. Contar cuentos agradables,
exentos de terror y acontecimientos truculentos.
4. Fomentar la autonomía
e independencia.
5. Seleccionar las
películas a visionar, evitando las de terror y violencia.
6. Realizar cambios
graduales en el entorno para acostumbrarlo a situaciones novedosas.
7. Reforzar los comportamientos
valerosos.
8. Evitar la sobreprotección
porque fomenta la dependencia.
9.
Enseñar
habilidades en relajación y autocontrol.
10. Y sobre todo, saber
escuchar y dedicarles tiempo suficiente a nuestros pequeños.