MIEDOS INFANTILES por Jorge García

 

Jerarquías de Miedos

 

Elaboración de la jerarquía:  

Existen diferentes tipos de jerarquías dependiendo del tema y criterio escogido:

  1. Espaciales, la aproximación y el orden de las situaciones se realizan en función de la proximidad o lejanía al estímulo temido.
  2. Temporales, el tiempo es el factor que marca el grado de intensidad en el miedo sentido.
  3. De cantidad, se realizan en función de la intensidad y volumen de los estímulos.
  4. Temáticas, se gradúan las situaciones en torno a un tema.
  5. Mixtas, en las que se combinan las diferentes variables anteriores.

 

Para construir la escala jerárquica de escenas ansiógenas se debe seguir los siguientes pasos:

  1. Escoger el miedo con el que se va a trabajar, que en nuestro caso será el miedo escénico.
  2. Hacer una lista entre doce y veinte situaciones que implican el miedo. 
  3. Utilizar el termómetro del miedo dando una valor de cinco a la escena o situación más suave y de cien a la peor de las situaciones. Wolpe denomina a estas calificaciones con el nombre de unidades subjetivas de ansiedad ( suds: Subjective Units of Distress ). La relajación total vale cero suds.

De esta forma los acontecimientos quedarán jerarquizados según su mayor o menor capacidad de provocar ansiedad. Cada ítem de la lista representará un aumento de estrés sobre el ítem anterior y tales aumentos deben ser, aproximadamente, del mismo grado.

 

En cuanto a la aplicación de la relajación a la jerarquía de situaciones se seguirán los puntos siguientes:

  1.  Visualizar, una vez conseguida la relajación total, el primer item de la jerarquía durante 40 o 50 segundos, de la forma más real posible, logrando una representación mental clara de la situación. Hay que ser capaz de evocar sonidos, olores, imágenes, sensaciones de tacto y estructura de la situación.

     

  2. Observar si empieza cualquier signo de tensión o sensación de ansiedad y asignarle un valor en "suds" mentalmente.

     

  3. Utilizar la sensación de tensión como señal para empezar la relajación muscular profunda. La tensión es un primer sistema de aviso de lo que luego será malestar emocional real.

     

  4. Una vez ha decrecido el nivel de tensión, volver a imaginar la escena o situación hasta que sea posible mantenerla en la imaginación sin experimentar ansiedad o tensión.

     

  5. Cuando en dos presentaciones seguidas no se experimente ansiedad, entonces se puede pasar a la siguiente escena de la jerarquía.

 

A medida que se va adelantando en la jerarquía se experimenta una mejoría en la habilidad para hacer frente a las situaciones de la vida real.

Si se observa alguna dificultad para practicar la desensibilización sistemática, posiblemente se deba a uno o varios de los siguientes problemas:

 
  1. Relajación incompleta.

     

  2. Dificultades en la visualización.

     

  3. Jerarquías mal construidas.

 

La exposición puede ser real o imaginaria. Para niños menores de 11 años resulta recomendable utilizar el procedimiento de exposición real, ya que su capacidad cognitiva no se encuentra lo suficientemente desarrollada para que la representación simbólica de la situación que temen les proporcione una experiencia emocional similar a la realidad. La exposición en vivo es más efectiva que en la imaginación.

La relajación muscular es la respuesta elegida para contrarrestar la respuesta de ansiedad y sustituirla. Los niños más pequeños pueden tener dificultades para alcanzar una relajación profunda y discriminar los diferentes y niveles de tensión y relajación. Por este motivo hay que buscar respuestas alternativas a la relajación, que inhiban también la ansiedad. Entre las actividades posibles y dependiendo de la edad se encuentra el juego, la risa, el enfado, la música, las imágenes emotivas, y sobre todo el apoyo de los padres y el terapeuta al fomentar los sentimientos de seguridad y bienestar frente a los estímulos temidos.