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Función del Miedo |
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El miedo es la reacción normal y adaptativa que experimentamos cuando nos enfrentamos a estímulos (situaciones, objetos y pensamientos) que implican peligro o amenaza, teniendo un valor de supervivencia obvioEl miedo, como cualquier otra emoción, se manifiesta a tres niveles o tipos de respuesta:
Tanto en los humanos como en los animales, aparecen diferentes tipos de estrategias de conducta que van desde la inmovilidad total hasta los ataques de pánico con huida desesperada de la fuente de peligro.Los sentimientos que aparecen con el miedo son sensaciones desagradables más o menos intensas (desde el simple malestar hasta el terror), urgencia de escapar y gritar, irritabilidad, ira, agresividad, sensación de irrealidad, percepción espacio-temporal alterada, falta de concentración, pensamientos irreales o distorsionados, etc.Las manifestaciones fisiológicas más comunes son:
Entre cambios bioquímicos que el miedo produce se encuentra la secreción de adrenalina (epinefrina) en las glándulas adrenales y noradrenalina (norepinefrina) en las terminaciones periféricas de los nervios del sistema nervioso autónomo, así como un incremento en la tasa de ácidos grasos libres y corticosteroides en plasma. Si el miedo continúa durante un periodo de tiempo largo, producirá fatiga, dificultad para dormir, insomnio, pesadillas, pérdida del apetito, facilidad para sobresaltarse, agresión y evitación de cualquier situación temida. Los recién nacidos muestran una conducta alterada y trastornada cuando tienen hambre, están cansados o nerviosos, antes que miedo propiamente dicho. En los primeros meses de vida el niño no responde con cautela ante estímulos novedosos pero si responde con gritos y lloros alertando a la madre en busca de protección cuando tiene hambre, dolor, frío o recibe una estimulación violenta como ruidos fuertes o ante la perdida de apoyo. Es una reacción muy adaptativa, ya que le ayuda a sobrevivir ante posibles peligros. Se puede diferenciar diferentes tipos de llantos dependiendo si es llanto de hambre, de dolor o simplemente para llamar la atención o "falso" llanto. Sobre las dos primeras semanas los bebes lloran cuando se les retira algún objeto gratificante como el chupete o se interrumpe la alimentación. A medida que transcurren las primeras semanas el bebe empieza a prestar más atención a los estímulos novedos que a los familiares mostrando interés y recciones que pueden se de aprensión y miedo. Gracias al miedo existimos como especie. De los 8 a los 12 meses el niño es capaz de reconocer y diferenciar los estímulos familiares de los extraños y comienza a mostrar miedo a las personas desconocidas. Cuando empieza a caminar las respuestas de evitación se hacen más patentes al poder exteriorizar el temor huyendo del estímulo atemorizante y corriendo al encuentro de su madre. Durante los dos primeros años de vida los temores van aumentando. El niño puede explorar su entorno teniendo más probabilidades de encontrarse con situaciones peligrosas, desde las caídas sin importancia, sufrir sustos de personas extrañas, percances con animales como los perros y no digamos con coches que circulan peligrosamente a escasos metros de nuestros enanos. En el momento empiezan a poder comunicarse con el habla, el desarrollo cognitivo cambia así como la naturaleza los miedos. Se pasa de los miedos a daños físicos a miedos de carácter social. Los niños más pequeños tienen miedos a seres imaginarios, ruidos fuertes, al daño físico, a la oscuridad, separación de los padres, a la escuela, animales, mientras que los adolescentes padecen más temores a hacer el ridículo, al fracaso escolar, a ser observado, al aspecto físico, a las relaciones sociales, a la muerte etc... . El sexo y la clase social son variables que influirán en los tipos y formas de manifestar los miedos. |
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