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Miedo a la oscuridad
El miedo a la oscuridad suele aparecer en torno a los dos años y desaparece alrededor de los nueve. Uno de cada tres niños suele padecerlo. Se pone en funcionamiento por la noche cuando llega la hora de acostarse. El temor a la oscuridad se asocia con diferentes tipos de miedos, como seres malvados imaginarios, monstruos, ladrones, soledad, separación, etc. Las pesadillas y los terrores nocturnos suelen aparecer como trastornos de sueño asociados a este temor. No son lo mismo, por lo que conviene definirlos para distinguirlos. Las pesadillas son sueños terroríficos prolongados cuyo contenido tiene que ver con amenazas a la propia seguridad o supervivencia. Suelen aparecer entre los tres y seis años de edad. Cuando se despiertan se despabilan pronto y recuerdan vívidamente lo soñado. Los terrores nocturnos son despertares bruscos, acompañados de llantos y gritos, sin que el niño reaccione ante los esfuerzos de sus padres para despabilarlo. La confusión y la desorientación perduran durante varios minutos después de despertar. Suelen aparecer entre los cuatro y los doce años de edad. |
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