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III
- Tratamiento
Técnicas
1.
Desensibilización sistemática
La
desensibilización sistemática fué
desarrollada en la década de los 50 por el
terapeuta conductual Joseph Wolpe. Influenciado por los
trabajos de Edmund Jacobson en relajación
progresiva para inhibir niveles de ansiedad altos, Wolpe
aplicó la relajación en situaciones de la
vida real con niveles progresivos de estrés.
Posteriormente descubrió que las escenas
imaginadas eran más fáciles de estructurar,
evocaban niveles de ansiedad casi idénticos y
producían resultados transferibles a situaciones
de la vida real. De este modo se aprende a relajarse en
las escenas imaginadas y es posible prepararse para la
posterior relajación ante situaciones reales como
dar un concierto, examinarse, etc.
Los
dos principios fundamentales de la
desensibilización sistemática son:
1º
- Una emoción puede contrarrestar otra
emoción.
2º
- Es posible habituarse a las situaciones
amenazadoras.
La
desensibilización sistemática es un
tratamiento efectivo para combatir fobias clásicas,
miedos crónicos y reacciones de ansiedad
interpersonal. Está especialmente indicada para
inhibir ansiedades activadas por estímulos que no
tienen una respuesta manifiesta apropiada. Su objetivo es
volver a enseñar a responder sin miedo.
La
desensibilización sistemática requiere tres
condiciones:
1.
Saber relajarse mediante la técnica de
relajación progresiva.
2.
Creación de una serie gradual de situaciones de
practica que producen ansiedad a la que llamamos
"jerarquía". Las situaciones pueden practicarse en
la imaginación (D.S. en la imaginación) o
en la realidad (D.S. en la realidad).
3.
Recorrer las situaciones graduadas relajándose en
cada una y dominándola antes de pasar a la
siguiente.
Con
la D.S. en la imaginación se puede elicitar el miedo
a voluntad, no hay que esperar a que suceda. Uno puede
prepararse con tiempo para algo que se acerca. Se pueden
imaginar situaciones tal como se desean, con toda
exactitud.
Esta
técnica es la más utilizada para el
tratamiento de las fobias, tanto en niños como en
adultos. Se trata de ordenar de forma graduada los
diferentes estímulos que proporcionan temor, de menor
a mayor grado de intensidad mediante una jerarquía de
miedos.
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