MIEDOS INFANTILES
por JORGE GARCÍA

 III - Tratamiento

 

Técnicas

 

2. Relajación progresiva

 

Entre las numerosas técnicas de relajación existentes destaca la relajación progresiva de Jacobson por su sencillez de aplicación y su alta efectividad en el tratamiento de la ansiedad. Gran parte de su popularidad se debe al importante papel que se le asignó dentro de la terapia de conducta como parte esencial de la desensibilización sistemática.

La relajación se define como la ausencia de tensión o activación en el estado de un organismo, y que se manifiesta a tres niveles:

a) Fisiológico que incluye los cambios somáticos, viscerales y corticales ( cambios en la tensión muscular, tasa cardiaca, ritmos electroencefalográficos,etc.).

b) Conductual hace referencia a los actos externos directamente observables del organismo ( expresiones corporales y faciales, inactividad, hiperactividad, lucha, huida, etc.).

c) Subjetivo que se refiere a la experiencia interna consciente del propio estado emocional o afectivo del sujeto ( calma, tensión, sensación de malestar, etc.).

 

Estos tres niveles o tipos de respuesta se encuentran íntimamente ligadas formando una unidad integral, de modo que cualquier cambio observado en una de ellas repercute en las otras y viceversa.

Los supuestos básicos de la relajación progresiva son los siguientes:

1. Es una técnica fisiológica centrada en la relajación de la musculatura esquelético-motora.

2. El programa de entrenamiento se basa en la discriminación de las señales de tensión en los distintos músculos del cuerpo a través de ejercicios sistemáticos de tensión y relajación.

3. La relajación de la musculatura esqueletico-motora conlleva automáticamente la relajación del sistema autonómico-vegetativo y la relajación del sistema nervioso central.

4. La relajación fisiológica produce efectos paralelos de relajación emocional y de relajación cognitiva.

 

Los objetivos más apropiados para el entrenamiento en relajación son las respuestas molestas de alto nivel de tensión que interfieren con la ejecución de otra conducta. Antes de aplicar la relajación progresiva en un programa terapeútico hay tres áreas generales que terapeuta clínico debe explorar:

a) Informe médico para asegurarse que no existen contraindicaciones para el uso de la relajación como enfermedades físicas graves, ataques epilépticos, diabetes, utilización de fármacos, etc.

b) Descubrimiento de las causas de la tensión manifestada para poder decidir si la tensión manifestada es inapropiada o es una respuesta racional a circunstancias reales.

c) Búsqueda de posibles estímulos para la respuesta de tensión de manera que se pueda decidir si la relajación va a ser utilizada sola, como primer paso en el tratamiento, o como parte de un programa terapeútico más amplio.

 

El uso de la relajación produce efectos fisiológicos beneficiosos reduciendo la frecuencia del pulso y la presión de la sangre, la transpiración y la frecuencia respiratoria, consiguiendo excelentes resultados en el tratamiento de la tensión muscular, el insomnio, la depresión, los espasmos musculares, el dolor de cuello y espalda, la hipertensión y por supuesto la ansiedad. Además, el tener una respuesta de relajación sirve para ayudar a las personas a hacer frente a la situación de una forma más efectiva a nivel operante, incrementando el éxito de futuras actuaciones y reduciendo las evitaciones.

La relajación no es una técnica infalible y aplicable a todas las situaciones y personas .Existen situaciones en las que la tensión y cierto nivel se ansiedad resultan respuestas adaptativas muy efectivas, y otras en las que el arousal fisiológico se debe a una falta de habilidades para realizar una determinada tarea.

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