Las
respuestas de miedo ante las enfermedades y los daños
físico es general en los humanos porque representan una
amenaza real la seguridad y supervivencia de la especie.
El
miedo a las heridas y a la sangre la presentan casi todos los
niños. Puede darse casos de hematofobia, es decir la
reacción de miedo ante la visión de sangre acompañándose
de mareos y desmayo. Suele haber antecedentes familiares con
el mismo trastorno.
Los
miedos a la hospitalización, al dentista, a las inyecciones
es un problema muy extendido y la actitud de los padres es decisiva
así como la experiencia anterior de los niños.