El
miedo por separación es aquel que sufren los niños
cuando son separados, alejados de sus padres, familiares o
personas ligadas afectivamente. Es uno de los temores más
consolidados de la especie humana por su valor de supervivencia,
ya que la soledad convierte a los niños en presas fáciles,
con alto riego de perecer o sufrir algún percance.
Prácticamente todos los niños sufren este tipo
de ansiedad, es un fenómeno universal que también
ha sido observado en otras especies.
Durante
la infancia se presentan diferentes situaciones en las que
se produce la separación involuntaria:
- Escolarización
- Trabajo
de los padres
- Hospitalización
- Divorcio
o separación
- Muerte
de los progenitores
La
actitud de los padres es fundamental para la evolución
del miedo a la separación. Aquellos que muestran ansiedad
ante la separación de sus hijos acaban por contagiarles.
Los
factores que influirán en el incremento de este tipo
de ansiedad, tanto en su duración, intensidad como
frecuencia son :
- La
edad del niño. Cuanta menos edad mayor ansiedad.
- La
calidad del vínculo entre la madre y el niño.
- La
naturaleza de la situación. Si la situación
es impredecible e incontrolable y comporta cambios bruscos
en el funcionamiento cotidiano del niño.
- Las
experiencias previas de separación.
Sobre
los 6 meses comienza la ansiedad por separación manifestada
por los bebés con llantos y gritos cuando los padres
se alejan, con objeto de llamar su atención. En esta
etapa, estas reacciones suelen ser menos específicas
y diferenciadas a las figuras paternas produciéndose
reacciones similares ante otras personas cuando se siente
abandonado y solo. Cuando llegan a los dos años de
edad el hecho de poder andar les permite expresar mejor su
temor corriendo al lado de su madre en cuanto ésta
se aleja. En este momento, el desarrollo cognitivo es mayor,
permitiéndole ser su comportamiento más especifico
y diferenciado estableciendo una relación estable con
las figuras que lo cuidan y protegen.
El
tipo de crianza determinara el inicio y duración de
este tipo de ansiedad. En culturas en las que la relación
madre-hijo es estrecha se manifestará antes y desaparecerá
más tarde que en culturas con otras pautas de crianza.
Cuando
la separación se prolonga por mucho tiempo se ha identificado
tres fases por las que los niños suelen atravesar:
1 ª
Fase de protesta,
en la que el niño grita, llora y patalea buscando activamente
a sus padres.
2ª
Fase de desesperanza,
el niño se muestra triste y retraído como habiendo
perdido la esperanza de reencontrarse con la madre.
- 3ª
Fase de desinterés o
desapego,
el niño parece haber olvidado a sus padres.