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Pintor francés que fue muy famoso
en su época pero rápidamente olvidado después
de su muerte. Sus obras fueron atribuidas a Herrera el Viejo,
Velázquez, Le Nain y Zurbarán. Su producción,
que se cree numerosa, en el momento actual se reduce a una quincena
de cuadros que se le puedan adjudicar con seguridad; existen
muchas réplicas, algunas de las cuales pueden deberse
a su pincel pues muchas veces, el cliente quería tener
el mismo cuadro que había admirado en otro sitio, pero
seguramente la mayoría se deberán a discípulos
e imitadores.
Se pueden encontrar influencias nórdicas
e italianas en su arte, pero su estilo denota una fuerte personalidad.
Su arte potencia el valor de los volúmenes a través
de la coordinación del color y las formas, lo que produce
como resultado un estatismo muy acusado.
La figura infantil que analizamos, es un
detalle del cuadro: "San
José carpintero".
La cara del niño está iluminada por el resplandor
de una vela que destaca su expresión ingenua y dibuja
en su perfil, al mismo tiempo que da volumen al busto y proporciona
una transparencia de alabastro a las manos.
La utilización de cirios como iluminación
de su pintura es característica y entra dentro del estilo
del claroscuro, pero con una personalidad propia.
Su producción se reduce a temas religiosos
y naturalistas profanos, en los que la luz se utiliza para reforzar
los elementos dramáticos. Repite los temas con pequeñas
variantes como en el caso de La Magdalena.
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