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Nace
en pleno siglo XVI en Alemania (1577-1640). Viajo por todas
las cortes europeas, ejerciendo como pintor y como diplomático,
ello le dio ocasión de conocer las obras de las grandes
escuelas renacentistas, de las que hace copias que se conservan
en los principales museos (en el Prado existen varias), pero
al mismo tiempo forja su estilo original, lleno de vida, que
le convertirá en el maestro mas representativo de la
pintura barroca en cuanto movimiento, abundancia y desbordamiento
de la forma.
Su facilidad
de componer es extraordinaria, aparte de los cuadros que ejecuta
por si mismo, están aquellos en los que se limita a dibujar
la composición y dar los retoques finales, mientras que
el resto del trabajo era realizado por sus discípulos
bajo su dirección, lo que convertía su taller
en una Escuela de Pintura.
Su talento
pictórico y su cultura hacen que en todos los temas que
toca, realice obras maestras, como su "Descendimiento"
o el "Juicio Final", además de temas religiosos,
tiene mitológicos, costumbristas donde el paisaje adquiere
verdadero protagonismo, alegorías y, además, es
un gran pintor de retratos. Rompe con el concepto rafaelesco
de contención de tal forma que sus líneas parecen
prolongarse fuera del marco.
También
podemos comprobar su maestría en algunos sencillos cuadros
o bocetos que pintó para su propio entretenimiento, el
que reproducimos es una cabeza de niño, su hijo Nikla.
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