Esta ciudad centroeuropea hace muchos años que atrae la atención de los turista por sus bellezas y también porque sus precios eran muy asequibles pero, esta segunda ventaja prácticamente se ha perdido. Los precios son muy similares a los de las demás ciudades europeas y con su integración a la Comunidad Europea, esta identificación será cada vez más evidente, aún a pesar de eso, su espíritu y las reliquias del pasado siempre la mantendrán como algo que merece la pena disfrutar.
La ciudad antigua, el castillo, sus jardines, la música, el teatro negro, las marionetas le dan un toque especial, que hace posible su disfrute no sólo a los adultos, sino también a los niños permitiendo que se familiaricen con la serenidad y la belleza.
No es difícil tener entretenidos a los niños en esta ciudad llena de artistas callejeros, músicos y espectáculos que ellos están encantados de contemplar; junto con las muchas torres a las que se puede subir, la diversión está asegurada.
Algunos hoteles incentivan el viaje familiar ofreciendo descuentos e incluso entradas gratuitas al Zoo o a la Exposición Mundo Marino.
Una semana sería el tiempo ideal para visitar esta ciudad: sus plazas, monumentos y jardines y por supuesto para ver algunos de sus espectáculos más característicos. |