|
La
Colina Petrin
Podemos
llegar a sus inmediaciones en tranvía y luego coger el funicular,
que lleva hasta la parte alta. También se puede subir paseando,
de hecho muchas personas lo hacen: son un par de kilómetros:
la vegetación y el arbolado es abundante y en la proximidades
de la cima hay zonas ajardinadas de gran belleza.
En
lo alto de la colina, con motivo de la Exposición Industrial
de Praga (1891) se construyó una torre de hierro, tomando
como modelo la torre Eiffel de París a la que se denomina
Mirador
de Petrín. Sólo se puede subir hasta una de las
plataformas (299 escalones), no hay ascensor para el público,
pero las vistas valen la pena. En días despejados pueden
verse las montañas y, por supuesto, toda Praga; los niños
siempre encuentran divertida la ascensión.
Actualmente se utiliza como repetidor de televisión.
Al
lado de la Torre existe un pabellón con forma de castillo,
que contiene un laberinto de espejos (Bludiste) es un lugar
muy visitado, donde los niños disfrutan con el engaño
y el despiste que los espejos les provocan.
En
este mismo pabellón existe un interesante diorama sobre la
batalla que se libró en el Puente
Carlos, entre praguenses y suecos.
También
se puede visitar el Planetario y Observatorio; como el horario
de visitas varía conviene informarse previamente en una oficina
de turismo o en el teléfono 12444.
Otra
curiosidad de la colina es el llamado Muro del Hambre mandado
construir por Carlos IV, que decidió que se emplease
en su construcción a los más pobres y desfavorecidos,
con el fin de que cobraran una soldada, que les permitiera vivir
un poco mejor.
Los
jardines están cuidados, tienen zonas boscosas y árboles
frutales que le dan un aspecto maravilloso en primavera y, por la
estructura del lugar, existen desniveles y escaleras, que lo convierten
en un sitio distraído y lleno de posibilidades para los niños.
Existen
rincones
y mini-jardines,
siendo el jardín alpino y la rosaleda espacios muy agradables.
|