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Lo primero que debe hacer una mujer embarazada antes de emprender
un viaje es consultarlo con su médico que, en función
de su estado y del tipo de viaje, le dará las instrucciones
pertinentes.
Es conveniente, aunque el viaje sea corto, llevar un dossier
con su historial de embarazo y medicación, por si tuviera
que acudir a otro facultativo en el lugar a donde viaja.
También
se debe llevar la documentación de seguros médicos
y de viaje para solventar las emergencias que pudieran surgir
En
líneas generales el periodo de menos riesgo para viajar es
el segundo trimestre, a partir de la semana 18 ya que el embrión
ha superado las dificultades de implantación, todavía
su volumen no hace incomodo el viaje a la madre y hay menos peligro
de sufrir un aborto espontáneo.
Nos
estamos refiriendo a embarazos normales y sin ningún problema,
la mujeres que tengan antecedentes de aborto, hemorragias, problemas
de infertilidad o sean mayores de 35 años, no deben emprender
un viaje, sin que sea de absoluta necesidad y asesoradas por su
médico por si se presentase alguna emergencia.
Viajar
en Coche
Normalmente
no encierra peligro si las carreteras son buenas ya que el vehículo
se desliza sin sacudidas. Conviene evitar las etapas excesivamente
largas, ( no conviene sobrepasar los 100 km.) y hacer una parada
para estirar las piernas y dar un pequeño paseo
La mujer
embarazada debe viajar en el asiento de atrás y llevar cinturón
de seguridad de tres puntos, que ejerce menos presión sobre
el abdomen.
El peligro mayor es un accidente que pueda golpear el abdomen de
la madre provocando un traumatismo en el feto.
Las mujeres
embarazadas no deben conducir, pues pueden padecer trastornos que
alteren su conducción, como nauseas o somnolencia y conforme
aumenta su volumen dificultades para realizar las maniobras.
[tema
relacionado:
Cinturones de seguridad para mujeres embarazadas]
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Viajar
en tren
Es
el medio mejor para viajes medios y tiene la ventaja de que
es posible desplazarse, cambiar de sitio y es el medio de
transporte que mantiene la más baja siniestralidad.
Viajar
en barco
Es
un medio cómodo y no presenta especiales inconvenientes,
al contrario con buen tiempo puede ser muy agradable y beneficioso.
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Tiene
el inconveniente del probable mareo y de que a causa de una tormenta
la travesía sea especialmente incomoda para una mujer en
ese estado.
La cubierta
o el piso más alto son los mejores y la parte central del
barco, que es donde el balanceo se nota menos.
Viajar
en Avión
Para
los trayectos largos es sin duda el transporte más adecuado,
reduce el tiempo del viaje y permite moverse para combatir los problemas
circulatorios.
Las
normas internacionales no marcan restricciones especiales con respecto
a las viajeras embarazadas hasta la 27ª semana de gestación
inclusive.
Entre la 28ª y la 34ª semana de gestación, sólo
se permitirá viajar con un certificado médico que
confirme la fase del embarazo y la aptitud para volar de la pasajera.
Después de la 34ª semana de gestación no se permitirá
viajar en ningún caso a las mujeres embarazadas
Representantes
de aerolíneas como Continental y American Airlines dicen
que una mujer puede volar hasta ocho días de la fecha prevista
de parto, siempre que entregue una nota de su médico certificando
que es seguro para ella volar. United Airlines es un poco
más estricta, insistiendo en lo mismo, pero con cuatro semanas
de anterioridad a la fecha de parto. Desafortunadamente, independientemente
de esto, cualquier aerolínea puede negarse a aceptar a una
pasajera embarazada si cree que hay un riesgo para su seguridad
y salud.
El sitio
mejor es la primera fila, porque es más amplio el espacio
y no tiene asientos delante que se reclinan, sólo existe
un panel de separación con la zona delantera del avión.
Si esto no fuera posible, también es un buen sitio a la altura
de las alas y en el pasillo por la comodidad que supone poder estirar
las piernas y entrar y salir, sin molestar a nadie.
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